Cortes y alteraciones en el suministro después de que la rotura de una tubería haya contaminado el agua potable que llega a varios municipios.

 

 

En los barrios más afectados, los vecinos deben trasladarse varias veces a la semana hacia otras zonas con suministro desde donde acarrean el agua en tanques, cubos y otros envases. (cubanoencuba)
En los barrios más afectados, los vecinos deben trasladarse varias veces a la semana hacia otras zonas con suministro desde donde acarrean el agua en tanques, cubos y otros envases. (cubanoencuba).-

—El fuerte olor y sabor a petróleo que tenía el agua a mediados de la semana pasada en varios barrios habaneros no fue debido a la imaginación de las personas, tampoco fue un sabotaje de los clandestinos, como se llegó a rumorar. La causa fue una rotura de una tubería que conduce combustible al aeropuerto José Martí en la capital que, inexplicablemente, contaminó la red de distribución del Canal de Vento que abastece de agua potable a la población.

Este domingo, el centro, sur y este de la capital han visto afectado el suministro desde que el pasado miércoles, una rotura provocó la contaminación del agua en la Avenida de Boyeros entre Vento y Capdevila, en el municipio Boyeros.

Este domingo, el director general de Aguas de La Habana, Leonel Díaz, explicó que las brigadas de la empresa y Cubapetróleo (Cupet) seguían trabajando en solucionar la avería, que se produjo en el conducto que lleva turbocombustible al Aeropuerto Internacional José Martí y pasa por encima del canal de Vento, que abastece a buena parte la capital.

“Me daba miedo poner a hervir el agua, no fuera a ser que la casa cogiera candela con tanto petróleo que se veía flotar en la cazuela”

“Me daba miedo poner a hervir el agua, no fuera a ser que la casa cogiera candela con tanto petróleo que se veía flotar en la cazuela”, comentaba Matilde, una vecina de reparto José Martí, en el municipio Boyeros. Aquí, como en otros lugares fue necesario vaciar las cisternas y limpiarlas para luego rellenarlas con pipas, lo que implicó un desperdicio de miles de litros de agua. Otro tanto tuvieron que hacer en sus viviendas aquellos que tienen tanques elevados.

“La solución definitiva es muy compleja”, informó Díaz, puesto que no solo hay que suprimir el salidero en la tubería afectada sino “sacar y sustituir la tierra contaminada que sirve de rehincho al propio canal, con el propósito de que evitar nuevas contaminaciones, tras el restablecimiento del bombeo”.

Las áreas más afectadas son Diez de Octubre y Guanabacoa, aunque algunos vecinos de otros municipios han dicho haber recibido agua contaminada a pesar de que, según el funcionario, el bombeo de agua se detuvo cuando se tuvo noticia del incidente.

Esta decisión, que tuvo que tomarse de forma imprevista, sorprendió a muchos. Habitualmente cuando se realiza una reparación planificada, se manda un aviso a los vecinos para que hagan su propia reserva de agua y resolver al menos las primeras 24 horas, pero en este caso tomó desprevenidos a la mayoría de los afectados quienes todavía este lunes estaban, como se dice, “pidiendo el agua por señas”.

Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja y Cerro han visto afectado el suministro de manera parcial, aunque la avería se produjo en el patio de la Organización Básica Eléctrica Provincial de la capital cubana, en Boyeros.

Díaz indicó que se han limpiado aproximadamente ya la mitad de las cisternas que recogieron agua contaminada y que han sido reabastecidas por cisternas. Además, la población recibe agua por pipas “de óptima calidad y apta para el consumo, lo cual es avalado constantemente por los análisis de los laboratorios especializados” de la empresa estatal.

Este domingo fueron anunciados cortes y alteraciones en el suministro en varios municipios y repartos de La Habana, algunos de los cuales se prolongarán hasta hoy lunes o, incluso, el próximo miércoles.

Este domingo fueron anunciados cortes y alteraciones en el suministro en varios municipios y repartos de La Habana, algunos de los cuales se prolongarán hasta hoy lunes o, incluso, el próximo miércoles

Los problemas que la capital sufre desde hace décadas con el suministro de agua han cambiado, incluso, su rostro. Los tanques de almacenamiento proliferan en las azoteas, muchos residentes han invertido en construir cisternas en las plantas bajas y el sonido de los motores eléctricos subiendo el agua hasta los pisos superiores es parte de los ruidos inseparables de la ciudad.

En los barrios más afectados, los vecinos deben trasladarse varias veces a la semana hacia otras zonas con suministro desde donde acarrean el agua en tanques, cubos y otros envases. Para el traslado se utiliza una carretilla hecha especialmente de madera con ruedas de rodamientos (conocidos popularmente como “cajas de bolas”).

También han proliferado en el último medio siglo los llamados “ladrones de agua”, bombas eléctricas que succionan el líquido de las tuberías centrales cuando la falta de presión o el poco suministro no permite que llegue hasta el interior de las casas. En todos los casos, los costos de instalar tanques, hacer cisternas y comprar estas bombas caen a la cuenta de los vecinos, algo que se complica en los edificios con mayor número de viviendas donde recoger dinero común a veces no es tarea fácil.