Ómnibus dedicados a trayectos nacionales. / ACN.-

 

Pasajeros obligados a viajar con frecuencia se quejan de las ‘irregularidades’ del Grupo Empresarial Astro.

 

Por Jorge Enrique Rodríguez para DDC, La Habana.-

—Trasladarse de una provincia a otra del país, esencialmente en casos de urgencia familiar o médica, puede representar para un cubano el salario de un mes.

Para muchos afectados, esta problemática no es consecuencia de la actual “situación coyuntural” ni de la crisis económica del país, sino resultado de la persistencia de prácticas de corrupción extendidas a todos los servicios.

Ledianys Olaya, estudiante universitaria, desde hace dos años necesita viajar con frecuencia entre Sancti Spíritus y La Habana por cuestiones familiares que no puede desatender.

Al igual que centenares de cubanos, esta estudiante tiene que recurrir a Vía Azul. Creada en 1996, esta agencia de viajes forma parte del Grupo Empresarial Astro, mueve un promedio de 8.000 pasajeros mensuales, la mayoría turistas extranjeros, y sus billetes solo se comercializan en CUC.

El Grupo Astro presta también servicio en moneda nacional. Pero “las reservaciones hay que hacerlas con un mes de antelación; lo que supone que, si necesitas viajar con urgencia, solo queda la opción de Vía Azul, que para los cubanos de a pie significa desangrar la economía doméstica”, explicó Olaya, quien en su último viaje a La Habana no tuvo más opción que reservar un pasaje desde Santiago de Cuba, aunque abordara el ómnibus en Sancti Spíritus.

“Estuve cuatro días esperando por un asiento libre que desde Sancti Spíritus hasta La Habana cuesta en Vía Azul 23CUC. Pero como esa ruta pasa antes por Trinidad, siempre llegaba sin capacidades. Finalmente tuve que hacer una reserva como si viniera desde Santiago de Cuba, a un costo de 34CUC”, se quejó Olaya.

Las tarifas en moneda nacional de la empresa estatal de ómnibus interprovinciales Astro son más asequibles para los cubanos. Desde la terminal de la cabecera provincial de Sancti Spíritus hasta La Habana el pasaje cuesta 69 pesos. Pero las colas en la lista de espera “para los pasajeros que no tienen reservaciones suelen tardar hasta una semana o más, para cualquiera de los destinos que implique la capital”, afirmó una trabajadora.

Irregularidades y trasiegos con las capacidades de embarque, tanto en la agencia Vía Azul como en la división de Astro están entre las principales quejas de la población que no puede acceder a la verificación de asientos disponibles.

En el presente año, la Empresa de Servicios de Información del Transporte (SITRANS) lanzó aplicación Viajando, que en teoría debía ofrecer a los usuarios la posibilidad de consultar la disponibilidad de pasajes en trenes y ómnibus nacionales.

Bajo el eslogan “Nuevas facilidades para la población: la informatización en función del transporte”, la aplicación debía permitir que los pasajeros consultaran online fechas y horarios de ida y regreso y, según directivos del Ministerio de Transporte, “para finales de año” los usuarios podrían también hacer reservaciones online.

Pasajeros consultados en la Terminal de Ómnibus Nacionales de La Habana coincidieron en que la aplicación Viajando no es funcional. Tras intentar acceder a la misma, muchos obtuvieron como resultado este mensaje: “La aplicación se encuentra detenida hasta nuevo aviso”.

Marta Teresa Linares, enfermera de profesión, desde hace cinco años viaja con frecuencia desde La Habana hacia Pinar del Río para el cuidado de un familiar enfermo que reside en Viñales. Según su testimonio, la agencia Vía Azul, “en caso de tener capacidad disponible, tiene la obligación de vender a pasajeros cubanos en lista de espera el pasaje en moneda nacional”.

“En el caso de Pinar del Río, cuesta 38 pesos moneda nacional, pero tienes que estar ‘conectado’ con los despachadores de pasajes para conseguir uno, aunque sepas que tienen asientos vacíos”, dijo Linares.

“No han sido pocas las veces en que hemos tenido que pagar, habiendo asientos disponibles sin reservaciones, los 18CUC que es la tarifa que comprende los destinos Habana-Viñales”, añadió su esposo, Horacio Gómez, trabajador de la empresa Aguas de La Habana.

Un trabajador de la agencia Vía Azul, bajo condición de anonimato, declaró que muchos de los choferes “burlan las disposiciones de la empresa”, que establecen “que los ómnibus tienen que salir de las terminales de origen con la capacidad total de asientos cubiertos”.

“Para los choferes resulta más lucrativo salir de las terminales con asientos vacíos para ir recogiendo pasajeros por las autopistas en tramos cortos durante todo el trayecto. Una de las rutas que con más frecuencia se reciben quejas es la de Habana-Matanzas”, afirmó el trabajador.

Por su parte, dos choferes de Vía Azul dijeron que la medida de salir a capacidad total de asientos desde las terminales de origen es contradictoria. “Tenemos un horario estricto de salida y llegada; si esperamos a que se llene el ómnibus, entonces incumplimos ese horario con las molestias consecuentes al pasajero que sí reservo su pasaje”, justificó uno de ellos.