Paseos en yates, viajes por el mundo, fiestas en la playa en motos acuáticas, así es la vida de millonaria de Vilma Rodríguez la nieta de Raúl Castro.

 

—El concepto de igualdad en Cuba está totalmente distorcionado. Mientras los altos dirigentes castristas gozan la vida entre viajes, comidas mediterráneas y lujos a montón, el pueblo pelea frente a comercios para hacerse con un poco de pollo o puerco.

Alex Otaola, presentó en su programa Hola! Ota-Ola, la vida que lleva Vilma Rodríguez Castro, nieta del dictador Raúl Castro e hija de Déborah Castro Espín y Luís Alberto Rodríguez López-Callejas.

Esta joven pertenenciente a la llamada“generación avestruz”, vive la vida a full lujos gracias a los negocios turbios de su padre, llevados a cabo bajo la venia de los dictadores Castro.

“Igualdad para todos. Esta criaturita es el rostro de la igualdad entre la jerarquía cubana y el pueblo”, afirma Alex mostrando imágenes de los viajes de la nieta de Castro a bordo de Yates, comiendo en lujosos restaurantes y presumiendo sus ricos platos.

“¿Tú ves diferencia entre lo que come Vilma Rodríguez y lo que come el pueblo?”, se pregunta Otaola.

Mientras los cubanos deben ingeniárselas el día a día para poder llevarse un plato de comida a la boca, a “Vilmita” solo le basta visitar lujosos restaurantes en La Habana y desembolsillar más de 30 CUC por plato, para quedar satisfecha.

Es decir, un plato de los que se come Vilma Rodríguez, vale más que un mes de trabajo duro de un cubano de a pie.

“¿Tú ves diferencia entre el sebiche que se come Vilma Rodríguez Castro y el almuerzo que se comen en la UCI? ¿Tú no ves igualdad en la cena de Vilma Rodríguez, y la comida de este niño en un hospital de Cuba?”

Esta joven revolucionaria, es el ejemplo vivo de cómo el régimen de Cuba, bajo la burda excusa de “igualdad” se burla del pueblo mientras ellos disfrutan de los lujos que pueden darse gracias al dinero que debería estar destinado a mejorar las condiciones del país.

“Aquí tenemos el ejemplo vivo de la igualdad, de la solidaridad. Aquí vemos en que lo gastan, porque en los hospitales no llegan”.

Presentando fotos del decadente estado en que se encuentran los hospitales en Cuba, Otaola recordó que si un cubano llegan a quejarse de esta “igualdad” con la que disfrutan la vida los altos dirigentes castristas , “son unos malditos mercenarios, vendidos al imperio estadounidense”.

Redacción Cubanos por el Mundo