Abel Prieto. CUBADEBATE.-

El director de la Oficina del Programa Martiano en Cuba no escatima epítetos contra el presentador.

 

DDC, La Habana.-

Abel Prieto llamó “patético clown” al presentador cubano Alex Otaola por referirse al caso del fallecimiento de la niña cubana Paloma Domínguez Caballero tras la administración de una vacuna en un policlínico de Alamar, como una muestra del “verdadero rostro del sistema de Salud cubano“.

Sin referirse al blanco de su ataque por su nombre, Prieto lo calificó como un “personaje muy conocido de las redes (eufórico, teatral, falsamente conmovido)” y subrayó que su frase sintetiza “todo el odio, la infamia, la carencia de ética y honradez” de quien la emitió.

El exministro de Cultura, antiguo asesor de Raúl Castro y actual director de la Oficina del Programa Martiano acusó a Otaola de haber “politizado, sin pudor alguno, con sadismo, la tragedia tan honda que ha quebrado a la familia”, en un comentario publicado en su blog El vuelo del gato, y que el sitio oficial Cubadebate reprodujo.

Prieto concluyó su ataque diciendo que “el payaso en cuestión puede ser exótico, original, estrafalario, y atraer la atención en Cuba y fuera de Cuba. Pero le falta algo vital para ser efectivamente creíble (al menos en nuestro país): la auténtica sensibilidad, el sentido ético y el apego estricto, innegociable, a la verdad.”

Los padres de la niña fallecida grabaron un duro vídeo que compartieron en redes donde pidieron a Otaola ayuda para que el hecho no se vuelva a repetir y se haga justicia.

En anteriores ocasiones, Prieto ha arremetido con similares epítetos contra las críticas que se vierten en las redes sociales en contra del Gobierno.

A fines de 2018, calificó como “voceros anticubanos en las redes” y “sirvientes de quinta o sexta categoría, muy menores, liliputienses”, a los críticos de un tuit donde el gobernante Miguel Díaz-Canel afirmó que “así como abundan los héroes, no faltan los mal nacidos por error en Cuba”.

Luego calificó de “chusmería” las reacciones en redes, de “ordinario y grosero” el actuar de los que insiste en llamar “voceros anticubanos”, y de “trolls” a quienes reaccionaron airadamente por el comentario. También los ha vinculado con las posturas anexionistas del siglo XIX cubano.