Ariel Ruiz Urquiola (Foto por Claudia Padrón).-

 

Facebook / Ariel Ruiz Urquiola

 

Carlos Cabrera Perez

Carlos Cabrera Perez / CiberCuba.-

—El científico cubano Ariel Ruiz Urquiola, apoyado por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), promoverá una demanda contra el gobierno cubano, ante Naciones Unidas y la Unión Europea, por haberlo infectado con SIDA durante su estancia en la salas de Penados y de Cuidados Especiales del hospital “Abel Santamaría”, en la occidental provincia de Pinar del Río, confirmó el propio afectado a CiberCuba.

Ruiz Urquiola, de 44 años, sospecha que personal sanitario al servicio del gobierno cubano le inoculó el VIH durante su estancia en las Salas K (Penados) y de Cuidados Especiales del hospital “Abel Santamaría”, donde fue llevado desde la prisión provincial conocida como Kilo 5, tras 16 días en huelga de hambre y sed.

Al concluir su estancia hospitalaria en Pinar del Río para acceder a la Licencia Extrapenal concedida por el gobierno cubano, un funcionario gubernamental entregó a Ruiz Urquiola un certificado médico de sus parámetros clínicos, incluido un análisis de VIH que sería Negativo, precisó el científico, que enfermó con fiebre alta, flemas abundantes y dolores corporales, dos días después de salir a la calle.

Las ONGs Sociedad Internacional para los Derechos Humanos (IGFM, por sus siglas en alemán) y Lesbianas y Gay en la Unión (LSU, por sus siglas en alemán), serán las encargadas de presentar la demanda contra el gobierno de Cuba ante Naciones Unidas y la Unión Europea, confirmó Ruiz Urquiola; tras reunirse con dirigentes de ambas entidades.

El científico cubano, al saberse infectado de SIDA, reconstruyó su vida, incluidos contactos sexuales ocasionales protegidos con condón, siempre según su versión de los hechos, desde mayo de 2018 hasta el verano pasado, cuando comenzó el tratamiento en Suiza y ha llegado a la conclusión de que fue infectado por vía intravenosa y recuerda que le cambiaron el dispositivo de administración de sueros de rehidratación en la Sala de Cuidados Especiales, pese a que el sustituido era nuevo, precisa.

Durante mi huelga de hambre y sed, desde el 16 de junio hasta el 2 de julio, recibí infusiones intravenosas de cloruro de sodio y dextrosa; recuerda el biólogo cubano, que se enfrentó con el médico jefe de la Sala K porque un jefe del hospital ordenó que le pusieran una infusión de glucosa concentrada intravenosa y con una jeringuilla, que le provocó la pérdida de equilibrio y la imposibilidad, al día siguiente, de poder caminar sin ayuda.

Otro hecho que relaciona Ruiz Urquiola con su enfermedad es que un oficial de la Seguridad del Estado de Cuba, lo abordó, en junio de 2019, impidiéndole llegar hasta la finca que tiene alquilada al gobierno cubano en Viñales, y que durante la conversación le preguntó por su salud y si tenía relaciones sexuales con otros hombres. El represor regañó a Ariel por haber participado en una marcha de protesta, organizada por homosexuales y lesbianas en La Habana, y le comunicó que estaban al tanto de su solicitud de viajar a Alemania para cumplir un contrato con el Museo Natural de Berlín y de encontrarse con su novio, un médico suizo.

Ruiz Urquiola, que regresa a la isla el próximo 10 de diciembre, explicó que médicos suizos, tras realizarle las pruebas clínicas pertinentes, confirmaron, en agosto pasado, que está infectado con el virus del VIH en fase crónica (asintomática). desde hace un año, que coincidiría con el fin de su huelga de hambre y sed y, atendiendo al comportamiento de su carga viral, recomendaron comenzar el tratamiento rápidamente, que pudo hacer porque la entidad alemana que patrocina sus estancias en Europa, cubre sus gastos médicos.

“He perdido la salud, he perdido la confianza en mi vida privada y he perdido mi único medio de lucha contra el gobierno cubano porque enfermo de SIDA no podré reintentar una huelga de hambre”, añadió Ruiz Urquiola, que debe volver a Suiza, en febrero de 2020, para una consulta médica fijada en por su médico Phillip Kaiser, experto en Infectología del hospital cantonal de Lucerna.

Para el biólogo cubano, que fue expulsado de la Universidad de La Habana, es muy triste no poder a volver a residir de forma permanente en su país; pero admite que su enfermedad lo obligará a alternar estancias en Cuba y Europa para atenderse adecuadamente y tener acceso a los medicamentos necesarios; según recomendaciones de sus familias y de su propio médico.