Destrozos provocados por los misiles. / TWITTER.

Las milicias chiíes han anunciado que cinco de sus miembros y dos “importantes invitados” han muerto en el ataque aéreo contra el convoy de dos vehículos en el recinto del aeropuerto.

 

Por FRANCISCO CARRIÓN / EL MUNDO |viernes 3 de enero.-

–El aeropuerto internacional de Bagdad ha suspendido su actividad a última hora de este jueves después de que cuatro misiles Katyusha hayan impactado en una base militar cercana usada por la coalición internacional que lidera Estados Unidos y el servicio antiterrorista iraquí, apenas dos días después del asalto a la embajada estadounidense en la capital iraquí.

Según la primera información difundida por las fuerzas de seguridad iraquíes, al menos tres misiles han caído en las proximidades del aeropuerto causando una cifra aún indeterminada de civiles heridos. Hay al menos 12 soldados heridos. Las primeras imágenes difundidas tras el ataque muestran una sucesión de fuegos. Al menos dos vehículos han sido pasto de las llamas.

Los todoterrenos alcanzados por los cohetes en la carretera que conduce al aeropuerto pertenecían a ‘Hashid Shaabi’ (Movilización Popular, en árabe), la constelación de milicias chiíes respaldada por Irán e integrada en el aparato de seguridad iraquí. Según las fuerzas del orden locales, en uno de los vehículos viajaba Mohamed Reda, responsable de protocolo en Hashid Shaabi, y varios invitados. Las autoridades han confirmado la muerte de todos los pasajeros.

Los proyectiles han impactado cerca de la terminal de salidas del aeropuerto obligando al cierre inmediato de las instalaciones, según la televisión qatarí Al Yazira. Todos los vuelos han sido cancelados o desviados y helicópteros estadounidenses sobrevuelan la zona.

El aeropuerto bagdadí, construido a principios de la década de 1980, se halla a 16 kilómetros al oeste del centro de la capital iraquí. En sus inmediaciones se ubica el Centro de Apoyo Diplomático de Bagdad, unas instalaciones empleadas por diplomáticos y agentes de los servicios de inteligencia.

Las milicias chiíes han anunciado que cinco de sus miembros y dos “importantes invitados” han muerto en el ataque aéreo contra el convoy de dos vehículos en el recinto del aeropuerto. El comunicado, que denuncia el “cobarde ataque estadounidense”, rehúsa identificar a los extranjeros fallecidos. Medios afines han comenzado a señalar que se trataría de asesores de la Guardia Revolucionaria Iraní y el grupo chií libanés Hizbulá.

Su óbito se produce apenas 48 horas después del ataque contra la embajada estadounidense en Bagdad por parte de partidarios de las milicias chiíes en protesta por los bombardeos estadounidenses que el pasado domingo acabaron con la vida de 29 militantes e hirieron a otros 55. Tras una jornada de disturbios, el miércoles los manifestantes congregados ante la legación diplomática se retiraron de sus proximidades.

Horas antes, la cúpula de las milicias llamó a los suyos a replegarse “en señal de respeto a la decisión del Gobierno iraquí” y después de que “el mensaje hubiera sido escuchado”. El primer ministro en funciones Adel Abdel Mahdi solicitó previamente a los manifestantes que abandonaran las proximidades del recinto. “Le pedimos a todos que dejen de inmediato estos lugares. Cualquier agresión u hostigamiento a embajadas o representantes extranjeros es un acto prohibido tajantemente por las fuerzas de seguridad y será castigado por ley con las penas más severas”, advirtió.

La embajada, ubicada en la protegida Zona Verde de Bagdad, fue escenario de un intento de asalto después de que los partidarios de las milicias chiíes accedieran a la zona y acamparan junto a los muros del complejo, empuñando banderas de las milicias y entonando cánticos contra la presencia estadounidense en el país.

El miércoles la multitud prendió fuego a una garita de seguridad emplazada en el exterior; destrozó el sistema de cámaras de vigilancia; logró acceder al área de recepción y retiró una de las placas identificativas colocadas en las murallas, alcanzadas por las llamas. Los marines arrojaron gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento para tratar de dispersar a los congregados.

La principal demanda de los manifestantes es poner fin a la presencia militar estadounidense en el país, situada en torno a los 5.000 efectivos. La indignación de las milicias estalló la noche del pasado domingo cuando Washington lanzó ataques aéreos sobre cinco enclaves de Kataib Hizbulá, una milicia pequeña pero muy poderosa, en represalia por el ataque con cohetes contra una base militar iraquí el 27 de diciembre en la ciudad de Kirkuk en el que murió un contratista estadounidense e hirió a soldados estadounidenses e iraquíes.

El ataque a la mayor misión diplomática estadounidense en el mundo provocó la respuesta airada de Donald Trump, que a través de Twitter culpó a Irán de “haber orquestado” la arremetida y la responsabilizó de cualquier daño a sus instalaciones o su personal, que ha permanecido en el recinto. Para garantizar su seguridad, el secretario de Defensa estadounidense Mike Esper anunció a última hora del martes el envío adicional de 750 tropas a Oriente Próximo.

El alto cargo no precisó su destino final pero un funcionario avanzó a AP que serían ubicadas en Kuwait a la espera de acontecimientos. Fuentes gubernamentales aseguraron, además, que el refuerzo podría alcanzar los 4.000 efectivos en los próximos días en caso de necesidad.

La crisis más severa de las relaciones entre Washington y Bagdad se produce en medio de tres meses de multitudinarias protestas en la capital y las ciudades del sur del país exigiendo la caída del establishment político que ha gobernado Irak desde la invasión estadounidense. 16 años marcados por la corrupción, la falta de servicios públicos y el desempleo juvenil.