Cola para comprar alimentos en Cuba. REUTERS.-

 

‘En el mercado negro hay más aceite, café y carne, que en las tiendas del Estado’.

GERÓNIMO GARCÍA. La Habana 

—Mientras el contagio de Covid-19 y la incertidumbre sobre la finalización del aislamiento social avanzan en la Isla, los precios de varios productos alimenticios aumentan en el mercado negro al mismo tiempo que los operativos policiales a cargo del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI).

El arroz, componente esencial en la tradición alimentaría cubana, aumentó en más del doble su precio, según confirmaron decenas de habaneros que, como Lázaro Pérez, llevan “semanas intentando conseguirlo a precios menos espectaculares”.

“Cuando lo encuentras [el arroz] está a 20 pesos la libra, y ese precio sí que arde muchísimo teniendo en cuenta que es el alimento principal para la mesa de los pobres y para la de los ricos”, comentó Pérez, quien supuso que el aumento en el precio del arroz en el mercado negro tiene relación con la escasez de este producto en la cadena de tiendas que comercian en divisas.

“El paquete de una libra [de arroz] costaba 0.90 CUC. Apenas la gente lo compraba aunque es de buenísima calidad, pero ante la escasez provocada por la pandemia también desapareció de las estanterías. Sin el arroz entonces sí hay que joderse”, lamentó Pérez.

Altercados y denuncias a la policía son parte del panorama cotidiano habanero en medio de un aislamiento social que, por primera vez, pone a prueba “la solidaridad de los cubanos”, aquella de la cual se ufana el Gobierno cuando le conviene crear una masa crítica a su favor.

“La misma población que se queja por la rebaja en la producción del pan, es la misma población que te delata cuando le vendes por la izquierda el pan que el Gobierno no garantiza, más allá del único que toca por persona”, apuntó un trabajador de una panadería en El Cerro.

“Los operativos del DTI son imprevistos, llegan y te piden la billetera o el monedero, y la mochila o el bolso. Si te encuentran dinero eres baja inmediata y se te abre un proceso judicial que como mínimo es una multa de 1.500 pesos”, describió este trabajador, a quien un pariente en la Policía Nacional le aseguró que estos operativos “se efectúan a partir de las denuncias de ciudadanos”.

El aumento de los precios perjudica a las familias trabajadoras “porque estamos en medio de aislamiento social y la mayoría de los trabajadores estamos interruptos con solo el 60% del salario”, señaló por su parte Zenaida Figueroa.

“A más de un mes de establecida la cuarentena se habla del pico del contagio por coronavirus, pero el Gobierno no se da cuenta que ya estamos también en el pico de los ahorros, y los alimentos, todos, escasean en las redes estatales y suben de precio en el mercado negro. Si el Gobierno no se pone las pilas y crea una red de distribución bien sistematizada, seremos presa de los revendedores; una situación que será verdaderamente caótica”,  lamentó Figueroa, refiriéndose a los precios de las pastas alimenticias.

“Los precios de los espagueti subieron de 15 a 30 pesos la libra. Y nadie se atreve ni a venderlo porque el Gobierno decretó normarlos solo para los ancianos mayores de 60 años”,  confirmó el administrador de una bodega en El Cerro, quien además concordó con otros criterios en que el mercado negro se ha consolidado gracias “a que está asumiendo lo que el Gobierno prometió, pero no cumplió”.

El pasado mes de febrero la segunda jefa de la división agroalimentaria del grupo empresarial de la Industria Alimentaria, Genisley Hernández González, declaró que “los arribos tardíos del producto al país” son resultados del embargo de EEUU.

“Este ensañamiento de la Administración Trump ha incidido en la ampliación de los ciclos de reaprovisionamiento de las navieras, a lo que se han sumado las limitaciones financieras para adquirir la leche en polvo en el mercado internacional”, ahondó Hernández González.

Por su parte, el primer ministro Manuel Marrero Cruz, admitió que solo las viandas —dentro de la tradición alimentaria “de arroz, frijoles, vianda y proteína”— estaba garantizada para la alimentación de los cubanos, y reconoció que el Gobierno planea garantizar a cada cubano en el presente año “cinco kilogramos de proteína animal mensualmente”, al tiempo que reveló que en 2019 solo se había alcanzado 200 gramos percápita.

“La única manera de desplazar el mercado negro es asumiendo la existencia de una corrupción estatal bien arraigada”, fustigó Leonor Zaldívar, vecina del municipio Plaza, convencida de que racionar los productos bajo la justificación de la pandemia “es un parche del Gobierno para tapar el desastre que había antes de que llegara el coronavirus”.

“En el mercado negro hay más aceite, café y carne, que en las tiendas del Estado. Esos juicios ejemplarizantes que ponen en la televisión debería ser contra los directores de almacenes, tiendas o mercados, no contra el último eslabón de una larga cadena”, consideró Zaldívar, quien accedió a mostrarnos toda la mercancía de uno de los revendedores de su zona.

El aceite a 3.00 CUC [en la tienda cuesta 2.00 CUC]; el paquete de café Serrano a 4.00 CUC [en la tienda cuesta menos de 3.00 CUC] y la carne de cerdo a 60.00 CUP [que tiene un precio topado de 40.00 CUP], son de las mercancías abundantes mostradas por el revendedor.

A inicios de abril las autoridades del Gobierno decretaron el cierre de grandes tiendas, orientaron que solo se vendieran alimentos y productos de aseo e higiene, y prometieron, para reducir la movilidad de las personas, abastecer establecimientos cercanos a las viviendas en cada comunidad ante la expansión del Covid-19.

El pasado sábado Canal Habana, la estación estatal de La Habana, divulgó que se entregarán tarjetas por núcleo familiar para comprar en mercados, tiendas, farmacias y centros de comercio en el municipio Centro Habana.

Según Reinaldo García Zapata, vicepresidente del Consejo de Defensa Provincial (CDP), como medida para incrementar el aislamiento social en este municipio, se estableció un centro coordinador de abastecimiento, con mando único, con el objetivo de lograr una distribución equitativa en la red comercial “integrada por CIMEX, Caracol, Caribe, Mercado, Comercio y Gastronomía”.

“Las tarjetas deben distribuirse mediante la red de bodegas, es válida solo para los residentes del municipio, su portador debe ser mayor de edad, su pérdida no se repone, su reproducción se considera un acto ilegal y cuenta con cuños y folio”, dijo García Zapata.