La Orquesta Akokán, un colectivo formado a medias entre Nueva York y La Habana, ha hecho renacer de la música afrocaribeña. (Cortesía LV de España)

 

Por: NACHO RUIZ para diario El Mundo, Madrid.-

—Akokán es una palabra de origen yoruba que significa algo parecido a “desde el corazón”. Desde ahí parte el sonido de la Orquesta Akokán, colectivo forjado a medias entre Nueva York y Cuba que recupera la esencia vibrante de los grandes artistas de la isla de los años 40 y 50 del siglo pasado: Beny Moré, Arsenio Rodríguez o Pérez Prado. En su batidora big band hay, pues, mambo, rumba, guaracha, jazz latina, chachachá y el poso afrocubano en las percusiones. Pero con una particularidad: no se limitan a recrear las canciones más conocidas de la época, sino que todo el material es nuevo.

“Era lo más importante para nosotros- señala José Pepito Gómez, cantante de la formación-. Poder encontrar nuestra propia voz dentro de un estilo ya definido. El origen del grupo se dio en los clubes de Nueva York. Pepito lo recuerda así: “Todo este viene de una unión bonita que surgió tocando en New York (él lo pronuncia así). En las noches musicales de la ciudad se juntan intérpretes variados y allí conocí a Jacob Plasse (fundador de Chulo Records) y Michael Eckroth (pianista y compositor), los otros dos alma máter del proyecto. Nos invitamos rápidamente a tocar unos con otros y acabamos montando Orquesta Akokán”, dice.

LOS PRIMEROS DÍAS DE LA ORQUESTA AKOKÁN

Esos primeros contactos se transformaron en unas sesiones de grabación en La Gran Manzana que no acabaron de fructificar. “Le faltaba alma -continúa Gómez-. Coincidió que a mí me llamaron para tocar en Cuba y les propuse al resto que se vinieran conmigo y lo grabáramos allí”. El lugar elegido fue los míticos estudios Areito de La Habana, donde grabaron en su momento personalidades como Frank Sinatra, Nat King Cole y la práctica totalidad de personalidades musicales cubanas. “Necesitábamos un lugar que conservara la acústica de los años 50, en el que pudiéramos tocar en directo y que estuviera bien calentito”, comenta Pepito.

El resultado fue un disco homónimo editado por el prestigioso sello Daptone, hogar de Sharon Jones y Charles Bradley y del que salieron los Dap-Kings, grupo que acompañó a Amy Winehouse en su segundo trabajo, Back to Black). De ahí, a un éxito tan inmediato como inesperado, algo que reconoce el propio vocalista: “Estábamos muy satisfechos con el resultado, cómo no, pero nos preguntábamos si a la gente le seguía interesando este tipo de música nueva de sonido viejo. Rápidamente, nos dimos cuenta que sí, que el público conseguía conectar con nosotros”.

UN ÉXITO INESPERADO

Esa repercusión en crítica especializada les ha llevado a tocar tanto por Europa como por América. “Hemos tocado incluso en sitios muy gringos en los que hemos funcionado muy bien -concede Pepito-. Cuando viajas te das cuenta rápidamente que las personas nos parecemos más de lo que los políticos y gobernantes nos hacen creer. Con la música no hay fronteras ni barreras“. A Cuba también han ido a actuar, pero sólo fue en un teatro: “Nos morimos por volver y tocar delante de más gente, en conciertos más populares. El tipo de canciones que hacemos estaban un poco olvidadas, pero ahora hay gente joven volviendo a recuperar el mambo y la salsa clásica después de conocer a Akokán”, informa orgulloso el vocalista.

Pepito Gómez nació en Cuba, aunque desde los 11 años reside en la Costa Este de Estados Unidos (actualmente, en Nueva Jersey), aunque no abandona la conexión con España. “Mis abuelos son de un pueblecito cercano a Santiago de Compostela, así que siempre he estado muy en contacto con el país. Le tengo mucho cariño y estoy al tanto de lo que sucede”, manifiesta. Ahora toca el turno de traer su Orquesta a Madrid, donde actuarán por primera vez. El espectáculo lo define así: “Somos una banda de directo de verdad. Cada uno es maestro de su instrumento y hay una mezcla bonita de edades. Van a tropezarse con un show que les hará bailar”. Y advierte: “nos dijeron que el público español es muy rico, así que se preparen para un poco de sabrosura“, finaliza.