El Gobierno de EE UU tiene la potestad y los medios para exigir que se respeten reglas de operación iguales para Western Union. (EFE).

El régimen se queda con las divisas y entrega a los cubanos CUC devaluados que las nuevas tiendas en moneda libremente convertible no aceptan.

—Leyendo varios artículos publicados en los últimos días acerca de la cacareada reunificación monetaria, y considerando los efectos que esta podría acarrear en la economía personal de los cubanos, no puedo pasar por alto el uso que podemos hacer de las remesas como herramienta para restar poder a la dictadura y transferirlo a los ciudadanos. Este es el objetivo que me anima, más allá del eterno debate entre enviar o no enviar dinero a Cuba.

Empecemos por hacer un poquito de historia. Cuando en julio de 1999 Western Union comenzó sus operaciones en Cuba, bajo una licencia especial del Tesoro de EE UU concedida por el Gobierno de Bill Clinton, hacía ya cinco años que el CUC estaba circulando, bajo la fachada de una moneda sustituta del dólar, con respaldo de 1 a 1 del odiado billete verde y prometida convertibilidad. Aparentemente, bajo esos presupuestos, Western Union aceptó que el pago en Cuba de las transferencias se realizara en CUC, a diferencia de su modo de operar en muchos otros países del mundo.

El Gobierno cobra el 100% de las remesas desde el momento en que se ejecutan, mientras los cubanos solamente reciben un papel sin valor, como ahora ha quedado probado

Como era de esperar, luego de más de 25 años de uso y abuso, hoy el CUC ha perdido completamente los dos atributos que lo hacían pasar por una moneda medianamente confiable. Se ha demostrado en la práctica que no tiene respaldo alguno en dólares u otra moneda fuerte y que resulta imposible comprar con él cualquier divisa extranjera. El único culpable de esto es el régimen cubano, empeñado en imprimir billetes como si no existieran consecuencias, ignorando las más elementales reglas financieras. Es tan evidente su responsabilidad que todavía nadie se ha atrevido a acusar al embargo de este desastre.

Para la dictadura cubana, haber logrado imponer a Western Union los pagos en CUC constituyó, sin lugar a dudas, una victoria de sus intereses, pues pone en sus manos el 100% de las remesas desde el momento en que se ejecutan, mientras los cubanos solamente reciben un papel sin valor, como ahora ha quedado probado.

Aunque en los últimos tiempos ya había comenzado un proceso de devaluación de facto del CUC con la apertura de tiendas que solo operan con tarjetas en moneda libremente convertible (MLC), es medio año después del cierre de las fronteras por la pandemia y la consiguiente agudización de la crisis económica que se ha puesto de manifiesto la inutilidad del CUC y la necesidad de conseguir que la ayuda que reciben los cubanos mediante remesas no continúe engrosando las arcas del régimen.

Se ha puesto de manifiesto la inutilidad del CUC y la necesidad de conseguir que la ayuda que reciben los cubanos mediante remesas no continúe engrosando las arcas del régimen

Más allá de proponer soluciones estridentes y mediáticas, considero necesario analizar las cosas desde un punto de vista económico e intentar castigar a la dictadura en su punto más sensible en este momento, su bolsillo, a la vez que ayudamos de verdad a los cubanos a conseguir y afianzar cierto grado de independencia respecto al Gobierno. En esto baso mi propuesta de obligar al régimen a aceptar que Western Union entregue las remesas en la moneda en que fueron realizadas, o sea, dólares estadounidenses.

Después de cerrar sus fronteras en abril pasado, las remesas se han convertido en prácticamente la única fuente de divisas del régimen. La actual Administración estadounidense ha puesto en práctica una serie de medidas encaminadas a cerrar las fuentes de financiamiento de la dictadura, pero por razones humanitarias no le resulta posible prohibir las remesas (sin despreciar el costo político de semejante medida). No obstante, sí está en condiciones de regular el manejo de las mismas a favor del pueblo cubano. El Gobierno de EE UU tiene la potestad y los medios para exigir que se respeten reglas de operación iguales para Western Union y el de Cuba no tiene fuerza (económica o legal) ni argumentos morales para impedirlo. Este es el momento perfecto para conseguirlo.

Esta medida, aun cuando el régimen recibiría parte de esos dólares a través de las ventas que realiza en sus tiendas, permitiría que una parte no despreciable de las remesas circulara entre la población, estimulando a los productores privados y dueños de pequeños negocios, entre otros, a los que serviría además como depósito de valor fuera del alcance del Estado. Por otra parte, privaría al régimen de su capacidad de fijar arbitrariamente la tasa de cambio del dólar frente al peso, como ha venido haciendo hasta ahora, a fin de controlar la inflación.

Si de lo que se trata es de restar poder a la dictadura y empoderar al pueblo, no veo medio más efectivo y de resultados inmediatos que este para conseguirlo. Si hoy el régimen recibe “por defecto” el 100% de las remesas, pondría estas de verdad en manos de sus destinatarios legítimos. No existiría perjuicio alguno, ni para los remitentes ni para los destinatarios, pues el dinero transferido se mantendría inalterable y a salvo de tasas de cambio establecidas a capricho por la Plaza de la Revolución.

En esto baso mi propuesta de obligar al régimen a aceptar que Western Union entregue las remesas en la moneda en que fueron realizadas, o sea, dólares estadounidenses

Para hacer esta propuesta realidad, sería necesario involucrar a los legisladores cubanoamericanos mediante peticiones personales, cartas y otro tipo de solicitudes, de manera tal que la hagan llegar a los encargados de los actuales responsables de la política hacia Cuba. Además, debería ser acompañada de una campaña en el exilio y dentro de Cuba, exigiendo que las remesas lleguen de verdad a sus legítimos destinatarios.

Como la inmensa mayoría de los cubanos, tanto en la Isla como en el exilio, sé que la verdadera solución es el fin de la dictadura, pero creo que medidas como esta pueden acercarlo un poco más. Todo lo que reste poder al régimen debe ser bienvenido y no hay nada que lo debilite más que privarlo del dinero que sudamos en la diáspora y que tanto necesitan nuestros familiares.

Ya el pasado domingo, Western Union anunciaba que, ante una futura unificación monetaria, entregaría las remesas en pesos cubanos. En los Estados Unidos somos más de 1 millón y medio de cubanos, ¿estamos dispuestos a permitirlo?

Este artículo ha sido publicado previamente por 14YMedio.-