Una cola para comprar alimentos en La Habana. A. MENEGHINI REUTERS

Ya no solamente el ‘bloqueo’ de EEUU, ahora es también la circulación de dos monedas en Cuba.

ORLANDO FREIRE SANTANA, 14YMedio | La Habana,

—En medio de la aguda crisis socioeconómica por la que atraviesa la Isla, cuyo rostro más visible son las colas interminables que deben realizar los ciudadanos con tal de acceder a los artículos de primera necesidad, los gobernantes cubanos acuden a los más disímiles subterfugios en aras de evadir su responsabilidad ante tal situación.

Al parecer, ya no son suficientes el “bloqueo” de EEUU ni los lógicos desajustes que ha ocasionado la pandemia del coronavirus. En los últimos días ha aparecido otra cantaleta para mantener entretenida a la población: la necesidad de eliminar la doble circulación monetaria y cambiaria.

A partir de un sorpresivo trabajo periodístico aparecido en el periódico Granma hace algunas semanas,  contentivo de la opinión de tres expertos del Banco Central de Cuba, la prensa oficialista ha ofrecido reportajes desde varias provincias del país, en los que funcionarios y simples ciudadanos manifiestan la incomodidad de tener que convivir con el peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC) en las actividades de la vida cotidiana.

Sin embargo, ninguno de esos espacios ha aportado un elemento novedoso acerca de tan escabroso tema. Se repiten las historias y argumentos esgrimidos desde el año 2011 cuando se celebró el VI Congreso del gobernante Partido Comunista, y recogidos también en los Lineamientos de esa organización, así como en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista.

Se habla de las razones que obligaron a introducir el CUC en la economía,  y que si en aquel momento resolvió un problema, ahora es un obstáculo para estimular las exportaciones y disminuir las importaciones;  o que si tal anomalía no permite medir la verdadera rentabilidad de las empresas;  y que además el sector estatal se ve en desventaja con respecto a los actores no estatales de la economía… En fin,  las más variadas argumentaciones.

Por supuesto que esa campaña mediática lleva implícito un mensaje. Los gobernantes desean que la población concientice que la dualidad monetaria y cambiaria impide el buen desempeño de la economía, y en consecuencia tendría su cuota de responsabilidad por la crisis actual. Claro, y que todo mejorará cuando el CUC salga de la circulación.

Pero ni media palabra sobre el momento en que se producirá  la unificación monetaria, ni los motivos que han incidido en la demora de su aplicación. Incluso, hay indicios de que, no obstante la argumentación de que es urgente  que desaparezca el CUC, su salida de la circulación puede que no sea en el futuro cercano.

Recientemente el Ministerio de Economía y Planificación emitió la Resolución 114 de 2020, la cual norma la manera en que recibirán sus ingresos las formas no estatales que logren acceder a exportar sus producciones o servicios. El documento establece que esos actores recibirán el 80% del importe de la venta —previo descuento de los gastos asociados a la operación—,  que se acreditará en sus cuentas bancarias de moneda libremente convertible. Y el otro 20%, que se califica como un contravalor, el actor no estatal lo recibirá en CUC, para lo cual, si no tiene una cuenta habilitada en esa moneda, debe de abrirla para que el proceso fluya. Es decir que, al parecer, al CUC  todavía le queda historia.

Hay que decir que semejante alboroto mediático sobre la supuesta inmediata eliminación del CUC no ha hecho más que complicarle la vida al ciudadano  de a pie. Crecen las colas en los bancos de personas que cambian sus CUC por CUP, y no son pocos los negocios particulares que ya se resisten a recibir los pagos en esa moneda.

Por otra parte, el semanario Tribuna de La Habana, en su edición del pasado domingo 30 de agosto, publicó en su primera página una información que podría mover a risa,  de no ser por el patetismo que encierra. “Desde el Tribunal  Provincial se dio a conocer de la realización de un juicio a dos ciudadanas que se dedicaban al acaparamiento de mercancías en Bacuranao, a raíz de una investigación realizada a partir de quejas de la población por el desabastecimiento en la zona”, podía leerse allí.

En un poblado donde viven miles de personas, el Gobierno pretende hacer ver que el desabastecimiento es producido por dos señoras que acaparaban todos los productos que vendían los establecimientos comerciales. ¡Le zumba tamaña desfachatez!

Nada dice ese periódico de las ineficiencias productivas del Gobierno, ni de las mercancías que han sido desviadas para las tiendas adonde acuden las personas que cuentan con dólares u otras monedas convertibles.