By Redacción Cuballama
—El periodista cubano Gilberto Dorrego, residente en Texas, EE.UU., publicó una foto de un documento de las tristemente celébres UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) que muestran a las claras como algunos individuos eran catalogados como “peligrosos” por ejercer esta actividad “delictiva”: visita a la iglesia y ser católico.
También era motivo de preocupación entre las autoridades cubanas y por ende se juzgaba como peligroso a quien fuera “católico”. En el colmo de los colmos, también los hijos podían ser considerados “peligrosos” y proclives al delito teniendo como fundamento la actitud de sus padres.

 

En la ficha publicada por Dorrego puede leerse:Informe de peligrosidad UMAP

EMILIO IZQUIERDO SOUTO: Color de los Ojos: Pardos. Color del pelo: Castaño. Color de piel: Blanco. Peso: 66,70 kilogramos. Estatura 1,70. Sin señas particulares

Investigación: Que el mismo es católico activo; por consiguiente es negativo al proceso revolucionario, habiendo estado su padre preso por el delito de contra los poderes del estado, encontrándose en estos momentos sujeto a la Vigilancia de la Autoridad. El mencionado Izquierdo Souto se reúne con elementos negativos y de su misma clase, visitando con mucha frecuencia la Iglesia después que termina su trabajo.

Estimando este investigador que el mismo puede ser llevado al plan SMO UMAP, ya que no puede ser llamado a filas regulares, ya que el además, no es necesario para el sostén de sus casa en caso que sea llevado al servicio.

El documento prueba como algo tan sencillo como profesar la fe religiosa y ser católico podía constituir una marca “negativa” en un individuo.
Desde los mismos comienzos de la llamada Revolución Cubana, el Estado se separó de la Iglesia. La tirantez fue muy grande. Fidel Castro acusó a la alta jerarquía de la Iglesia Cubana de ser colaboradora de elementos terroristas. Por tal motivo, muchos religiosos fueron expulsados del país, y las personas que profesaban la fé católica – fundamentalmente – comenzaron a ser vistos como “elementos contrarrevolucionarios” al llamado “proceso”.
La tirantez y el estigma consiguió influenciar en la mente de cientos de miles de cubanos; con mayor grado en los llamados “cuadros”, y el “estigma” de tener un padre que iba a la iglesia podía “marcar” hasta a sus hijos.
Este documento es una prueba de cómo podía juzgarse a la ligera y según el criterio de un “investigador” a una persona.
Afortunadamente, y aunque aún persisten en algunas mentes “políticas” dentro del Estado cubano cierto rechazo a la Iglesia como institución, la situación con los católicos en la isla ha cambiado tras sucesivas visitas de Sumos Pontífices a Cuba, siendo el primero de ellos el Papa Juan Pablo II.
SM.
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Publicado originalmente en cubacomenta.-