Terminal de contenedores de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. EFE.-

 

The Havana Consulting Group publica un duro informe sobre la situación actual de la economía cubana.

DDC, Miami 

—La activación del Título III de la Ley Helms Burton ha provocado más temor entre los empresarios en el momento de iniciar inversiones en la Isla, que las propias demandas realizadas por los dueños de propiedades confiscadas, según un informe publicado por consultora radicada en Florida The Havana Consulting Group and Tech (THCG).

Pero el impacto no se reduce a los negocios que no se han iniciado, alcanza también a otros que se han cancelado, como el de la compañía franco-italiana Avions de Transport Régional, que había pactado la venta de dos aviones al Gobierno cubano y la suspendió en el último momento por temor a represalias amparadas en la citada ley.

También el acuerdo firmado por la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF) y la Unión de Ferrocarriles de Cuba, con el objetivo de renovar los talleres ferroviarios cubanos, fue derogado, a pesar de los 46,7 millones de dólares que estaban en juego.

Uno de los proyectos que más se ha afectado es el de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDEM), en el cual el Gobierno cubano había puesto muchas esperanzas. Los planes de inversión no tuvieron crecimiento alguno en 2019 ni en lo que va de 2020.

De todos modos, la ZEDEM nació muy débil, pues en 2016, mientras el Gobierno apostaba decididamente a atraer el capital foráneo, solo se aprobaron 11 proyectos y en 2017, el mejor año, 15. En 2018 fueron nueve, y desde entonces ninguno.

Si bien las reclamaciones, uno de los objetivos principales del Título III, no han tenido un impacto directo en la economía cubana aún, es evidente que la activación de ese capítulo ha cambiado las reglas de juego y “la dinámica de las inversiones en la Isla”, en opinión de los especialistas de Havana Consulting Group.

Son numerosos los factores que influyen en la falta de interés de los inversores en Cuba. Los investigadores señalan especialmente “la precariedad del sistema basado en una economía centralizada, la excesiva burocracia, la dualidad monetaria, la verticalidad en la toma de decisiones, los tabúes que limitan el desarrollo del sector privado”.

Añaden también “la limitación que tiene el inversionista extranjero de solo poder negociar con empresas estatales, la obligatoriedad que tienen las empresas extranjeras de contratar fuerza de trabajo local a través de una agencia empleadora perteneciente al Gobierno y no de forma directa con el trabajador”, entre otros.

La crisis económica actual

En los últimos meses ha sido especialmente notable la depauperación de la economía nacional, pero este es un proceso que viene ocurriendo al menos desde 2017, en el cual la pandemia del coronavirus ha sido un nuevo factor, pero no el desencadenante.

Los especialistas de THCG mencionan en su informe entre los principales motivos de esta crisis “la fuerte disminución del soporte financiero venezolano, el declive del turismo en el 2019, la disminución de las exportaciones (incluida la exportación de servicios profesionales), el incumplimiento de pago de la deuda externa con algunos acreedores del Club de París, más el congelamiento de las reformas”.

A esto se debe añadir la falta de dinero, que ha colocado el pacto del Gobierno cubano con el Club de París “al borde del default” lo que resulta “catastrófico para la economía cubana, pues las pocas líneas de créditos que tienen corren el riesgo de cerrarse en cualquier momento por la falta de pago”.

La ausencia de productos en los comercios cubanos no son responsabilidad exclusiva del Covid-19, como ha querido mostrar la prensa oficial, sino mayormente evidencia “de que el país no tiene divisas para garantizar un suministro estable en las tiendas. Productos de primera necesidad como pollo, huevo, aceite, son difíciles de conseguir en estos días, señal de que escasean las divisas para pagarle a los proveedores”.

Al igual que muchos ciudadanos tienen congeladas sus cuentas en divisas en los bancos estatales, le ha sucedido a empresas extranjeras, que están sufriendo dificultades para repatriar el capital fruto de sus actividades comerciales en la Isla. Esto ha provocado que varios socios hayan dejado de ofrecer sus servicios.

Es el caso de “56 empresas de Islas Canarias que en el 2012 exportaban a Cuba unos 40 millones de euros hoy solo lo hacen 15, con un volumen de negocios de 5,5 millones de euros. Algo similar ha ocurrido con suministradores chinos de materias primas y productos”, señalan los investigadores.

A diferencia de la etapa conocida como el deshielo, actualmente La Habana “ha perdido su encanto” como plaza para los inversores extranjeros, pues resulta un mercado “pobre, atrasado tecnológica y estructuralmente, y con un altísimo riesgo para invertir”, según las conclusiones del documento.

“El nuevo equipo de Gobierno encabezado por el presidente designado Miguel Díaz-Canel no ha sabido enrumbar la economía, sino todo lo contrario. En lugar de adoptar una renovada estrategia aplicando una fórmula aperturista para liberar las fuerzas productivas, ha preferido el atrincheramiento ideológico y la continuidad del estatus quo como estrategia para mantener el poder. En su discurso y accionar no se percibe una apuesta al cambio de modelo, sino todo lo contrario”, concluyen.