Representación en Matanzas. (COCC).
DDC, La Habana.-
—“Hay alguien que está esperando por ustedes para ser cambiada: Cuba”, dijo el obispo de Matanzas, Manuel Hilario de Céspedes, a los participantes en esa provincia en la Jornada Nacional de la Juventud católica (JNJ). 

El obispo presidió la misa de apertura de la JNJ en la catedral. En la eucaristía, “la invitación fue a abrir el corazón a Jesús, a no dejarse contagiar por la incertidumbre y el desaliento para poder expandir la alegría que caracteriza a los jóvenes cristianos”, informó en su sitio en internet la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC).

Más tarde, varios jóvenes “salieron a los hospitales, a los hogares de ancianos y a las calles”, añadió la COCC.

En los últimos días, religiosos habían informado que la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista les prohibió las actividades públicas durante estas JNJ.

“En días pasados recibimos la comunicación (…) de que no se autorizarían las celebraciones públicas en ninguna diócesis del país, excepto en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba para la celebración del Viacrucis y, en nuestro caso, de la vigilia joven”, dijo en el sitio en Facebook de la Pastoral Juvenil de La Habana, su responsable, el presbítero Jorge Luis Pérez. “Todo esto nos ha llevado a hacer un reajuste del programa, y celebraremos el Viacrucis y celebraremos la vigilia en espacios propios de la Iglesia”, añadió.

No obstante, la COCC reportó peregrinaciones en la loma de San Miguel de los Baños, Matanzas, y al Santuario de María de la Virgencita de la Caridad en Santa Clara. También en Camagüey.

Al igual que en Matanzas, en La Habana y otras provincias, los jóvenes salieron a la calle “anunciando y comunicando la alegría del amor sin limites”.

El Gobierno cubano teme que el control del espacio público se le vaya de las manos y en los últimos meses ha impedido lo mismo actividades de defensores de los animales que de colectivos LGBTI.

Las restricciones a la Iglesia Católica para sus actividades no son nuevas, pero en los últimos años los religiosos habían conseguido permisos para sus celebraciones públicas en fechas señaladas.