Paloma Domínguez Caballer0.-

 

La prensa cubana insiste en un “evento asociado a la vacuna” como causa del fallecimiento

 

 

—Desde que se informó en una nota oficial del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) el fallecimiento de la niña Paloma de solo un año de edad, las redes sociales lo hicieron primero, se han destapado una serie de preguntas y polémicas sobre el riesgo que implica vacunarse hoy en día en Cuba.

La prensa oficialista cubana entrevista al doctor Roberto Álvarez Fumero, quien recibió en un primer momento a la niña cuando ingreso en el hospital por complicaciones “asociadas a la vacuna”.

“La primera paciente presentaba fiebre, vómitos, aumento de volumen en la zona donde se le puso la vacuna y un cuadro de shock tóxico. Requirió medidas de cuidados intensivos”, confiesa el especialista en pediatría.

La segunda menor era Paloma Domínguez Caballero y “tenía un cuadro de fiebre y vómitos asociados a haberse vacunado en la mañana en el mismo policlínico de Alamar”.

Según las autoridades del MINSAP a pocas horas de registrados ambos ingresos se creó una comisión ministerial para investigar por qué dos bebés presentaban un evento de reacción severa a la inmunización con PRS, una vacuna que debía protegerlas contra la parotiditis, la rubéola y el sarampión. Tres enfermedades que en Cuba están eliminadas.

Luego de más de cinco días de los sucesos “la comisión aún investiga con profundidad. En estos momentos realiza exámenes de mucho rigor para llegar a una conclusión certera”, al decir del artículo publicado en Cubadebate.

Desde 1986 este tipo de vacuna se viene aplicando en Cuba y hasta la fecha se habían suministrado más de 9 200 000 dosis de PRS a niños de entre uno y seis años de edad”.

“Hace más de cinco años se le compra a la productora Serum Institute, de la India. Está certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y avalada por nuestro Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED)”, afirma el pediatra.

Sin embargo, “las autoridades nacionales tenemos la responsabilidad de comprobar que la llegada del producto al país es correcta, que mantiene sus condiciones y está apto para su uso. Y eso es lo que hace el CECMED antes de determinar la liberación del lote”, expone el Doctor en Ciencias Rafael Pérez Cristiá.

Para aclarar el porqué de los eventos focalizados solo en el policlínico de Alamar, el galeno explica que “todas se producen por un régimen de lotes. Cada lote tiene su individualidad, uno es diferente del otro. Por lo tanto, cuando hablamos de un número de lote, no nos estamos refiriendo a la vacuna, sino a ese lote en específico”.

Además, añade que “son productos muy buenos para la prevención de las enfermedades, pero también tienen sus riesgos. Producen reacciones adversas que son esperadas. Todo el que se ha vacunado sabe que luego va a sentir dolores, se le va a inflamar la zona donde fue inyectado, va a darle un poco de fiebre… Estas son reacciones esperadas que pueden tener diferente magnitud”.

“La reacción adversa es solo una parte del evento. El evento va más allá, es todo lo que sucede asociado al momento en que usted vacunó. Está circunscrito a un policlínico, a un vacunatorio específico, que no es del lote, sino de las dosis que se aplicaron allí. Es una cuestión puntual que se está investigando para determinar la real causa”, subraya.

Según los doctores Cuba presenta buenas estadísticas de baja incidencia de reacciones adversas “la incidencia está por debajo de lo esperado. Puede ser de hasta 1% y en Cuba es de 0.04%”.

Pero insisten una vez más que “la vacuna no es el problema. Es una vacuna triple viral que protege contra tres enfermedades que son graves, y que por el uso de este producto hoy están eliminadas de nuestro país”.

Sobre los restantes niños afectados se supo que “presentaban reacciones, pero no con la gravedad de las bebés que ya recibían atención médica especializada. Estos nuevos casos fueron ingresados en el Hospital Pediátrico de Centro Habana”.

“En función de los cuidados de estos niños ha estado un equipo multidisciplinario: médicos intensivistas pediatras, infectólogos, nefrólogos, a quienes se han unido ortopédicos, dermatólogos, anestesistas, especialistas en traumatología y cirugía reconstructiva, psicólogos y otros especialistas. Asimismo, se reforzó el grupo de enfermería con el personal de mayor calificación de los dos pediátricos”.

La controversia con los padres de la niña fallecida vuelve a cobrar forma cuando el médico afirma que “los padres fueron oportunamente informados del estado de salud de sus hijos. Conversé personalmente con los familiares de Paloma y respondí las dudas del padre respecto al estado de salud de la pequeña, su pronóstico. Nunca nos presentamos como autoridades del Ministerio de Salud Pública, porque nuestra misión allí era garantizar una atención médica de calidad, no ser reconocidos por nuestros cargos. Éramos médicos atendiendo celosamente a una paciente”, señala el también profesor auxiliar de Pediatría.

“Después de mucho batallar, debido a severas complicaciones y una disfunción multiorgánica. Su sistema inmune no respondió como esperábamos”.