Un tractor en un campo de plátanos de Cuba. GRANMA.-

Dice que su Gobierno trabaja en ella, como parte del ‘enfrentamiento a la crisis mundial por el Covid-19’.

DDC, La Habana 

Miguel Díaz-Canel pidió a los miembros del Consejo de Ministros “un profundo ejercicio de pensamiento innovador”, que conduzca al Gobierno “a una estrategia real de enfrentamiento a la crisis mundial generada por la pandemia de Covid-19“, publica el diario oficial Granma.

Según el gobernante, el objetivo tiene que ser “llegar a la transformación productiva que necesita el país en estos momentos, que garantice procesos con más eficiencia, productividad, utilidad e ingresos, que satisfaga las demandas internas, que nos dé posibilidades de exportación y que, además, propicie bienestar, desarrollo y prosperidad”.

Dijo que son cuestiones que “están en correspondencia con los acuerdos de los congresos del Partido Comunista de Cuba”, hasta ahora incapaces de solucionar los problemas del país.

Díaz-Canel anunció que su Gobierno presentará próximamente la enésima estrategia para la recuperación de Cuba. Afirmó que “tiene que llevar a una implementación más firme, más segura y más rápida de todo lo que está previsto en la Conceptualización del Modelo Económico y Social y en los Lineamientos”.

El gobernante habló de cambios en “un grupo de maneras de operar, de actuar y de dirigir, sobre todo la economía”, pero no entró en más detalles.

El Gobierno cubano ha sido prolífico produciendo planes y experimentos, cuyos resultados han sido escasos.

“Si a algo tenemos que ponerle todo el pensamiento y llevarlo a una concepción distinta a lo que hemos venido haciendo, es a la producción de alimentos”, señaló, y ese sentido abogó por que “los actores económicos que participan en ella, lo hagan sin obstáculos, para depender cada vez menos de la importación”.

Díaz-Canel no precisó a qué actores económicos se refería, si a la maquinaria estatal o también a los campesinos y usufructuarios de tierras estatales, un total de 430.000 agricultores privados que generan el 90% de la producción agropecuaria del país, pero a los que se paga poco por sus producciones y se prohíbe vender directamente sus productos o fijar precios.

“Tenemos instituciones que no pueden seguir funcionando como hasta ahora, que se tienen que actualizar, modernizar y facilitar la gestión, porque forman parte de cadenas y no pueden entorpecer”, dijo.

En Cuba grandes centros de acopio estatales concentran los productos agrícolas del país y lo distribuyen centralmente cuando pueden, luego de haberse prohibido por ley que lo hagan los propios productores y los comerciantes mayoristas.

Recientemente, sectores del campesinado independiente cubano lanzaron la propuesta “Sin campo no hay país”, en la que piden al Gobierno cinco medidas contra la crisis actual y su recrudecimiento y para evitar una hambruna en el país.

La Liga de Campesinos Independientes y el capítulo cubano de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR) reclamaron libertad para la producción y distribución de sus productos y para fijar los precios de acuerdo con el mercado.

Asimismo, demandaron libertad para importar y exportar directamente, incluso a EEUU, eliminar por diez años todos los impuestos a productores y procesadores de alimentos, y facilitar la entrega de títulos de propiedad permanentes a todos los productores agrícolas.