Piedranasobuco. Viñeta. ALEN LAUZÁN.-

 

 

La crisis económica podría ayudar a la propagación del virus en la Isla. Aquí, diez razones.

ANTONIO RODRÍGUEZ PAZ para DDC.-

—Mientras algunos países cierran sus fronteras a viajeros de Europa y China para evitar la propagación del nuevo coronavirus COVID-19, Cuba las mantiene abiertas para no paralizar la llegada del turismo, ya menguado por la crisis epidemiológica, pero que sigue siendo una de las pocas fuentes de ingreso de divisas al país.

En los debates en las redes sociales, algunos cubanos consideran que es una decisión necesaria, pero otros la califican de “suicida” o “irresponsable”.

La situación en Cuba tiene la agravante de que estamos viviendo una crisis muy profunda de desabastecimiento de medicamentos, alimentos y combustible, que el Gobierno ha calificado con el eufemismo de “coyuntural”, aunque nada hace pensar que terminará pronto.

En tiempos de coronavirus, más bien es pronosticable una profundización de la crisis. El COVID-19 podría agudizar la coyuntura y, la coyuntura, ayudar a la propagación, un peligroso círculo vicioso.

Diez razones:

1.    La mayor presión financiera que tiene el Gobierno por la falta de liquidez y los compromisos de pago de la deuda exterior incumplidos y aplazados para mayo próximo, ha llevado a la decisión de mantener la explotación del turismo en medio de la amenaza de contagio, incluso del procedente de zonas altamente atacadas.

2.    La morbilidad y mortalidad dependen en alto grado de la situación física de las personas y, con el desabastecimiento de alimentos, los altos precios y el estrés que produce la crisis, el cuadro no es favorable.

3.    La escasez de medicamentos —que ya dura más de tres años, pero ha escalado en los últimos meses a niveles superiores—, no solo impide acceder a paliativos que alivien los síntomas de la enfermedad, sino que ha creado descompensaciones agudas en personas con enfermedades crónicas no medicadas, o medicadas a intervalos, y los más vulnerables al virus son los de peor condición de salud.

4.    Los más vulnerables al COVID-19 son también los más vulnerables a la coyuntura: ancianos enfermos sin medicamentos y con jubilaciones miserables que no alcanzan para comprar productos de aseo y alimentos.

5.    La crisis “coyuntural” obliga a las personas a salir a la calle varias veces al día en busca de productos de primera necesidad que escasean y el Gobierno surte de cuando en cuando. Esto incrementa el nivel de riesgo de contagio.

6.    Las colas se han vuelto enormes en medio de la “coyuntura”. Las personas se aglomeran por temor a no alcanzar el producto surtido, lo que crea un gran riesgo de intercambio de gérmenes.

7.    La falta de combustible genera problemas de transporte público, arreciados por la interferencia estatal en el sector privado, y ello también fomenta aglomeraciones de personas en las paradas y dentro de los medios de transporte urbanos.

8.    Entre los productos más afectados por el abastecimiento están el jabón y los detergentes, imprescindibles para conservar la higiene, otro requisito para evitar el contagio.

9.    En la red de farmacias y comercios de la Isla no se venden productos desinfectantes. El Gobierno ha dicho que está en condiciones de producir y garantizar el suministro estable de hipoclorito de sodio y lejía, pero con frecuencia los cubanos tienen que destinar el hipoclorito a potabilizar el agua debido a la mala calidad del suministro.

10.    Aunque lleguen a los hospitales, no hay garantía de que las empresas de transporte y los transportistas privados, así como los comercios y oficinas públicas tengan los recursos garantizados para desinfectar las áreas de mayor contacto con los usuarios y clientes.