Doblete de Antoine Griezmann y goles de Carles Pérez, Jordi Alba y Arturo Vidal, que dieron la vuelta a un partido al que el Betis le había echado el lazo con un tanto de Fekir

 

Salvador SostresSalvador Sostres / ABC.-

—Muchos turistas, pocos socios, demasiados asientos vacíos en el Camp Nou. Cierto divorcio de la afición con el equipo. La identidad del Barça es su idea del fútbol, el juego de posición de Cruyff, su velocidad física y mental. Esto a lo que jugamos ahora no es el Barça. La dependencia de Messi no es el Barça. Fichar por fichar no es el Barça. Que los jugadores manden más que el entrenador no es el Barça. Es normal que la afición no se reconozca en este equipo. Es normal que el Barça haga el ridículo en Europa, como sucede siempre con los que no saben a qué juegan, ni por qué, y por creer que toman un atajo se traicionan a sí mismos. No es normal que un gran equipo tenga a un entrenador con tan poca personalidad y tan cobarde. No es normal que un gran club tenga a un presidente tan inane, tan vulgar, que lleve el club al borde de la bancarrota por su falta de cultura, por su falta de audacia y por su falta de honestidad profesional y personal. Y tampoco es normal que el Barça tenga unos socios con tan poco inteligentes, que voten tan mal y por motivos tan equivocados, que tengan tanto orgullo y tan poca dignidad y que se dejen atropellar de este modo por Bartomeu como lo hicieron por Sandro Rosell. Por todo ello junto y revuelto es justo decir que el Barcelona tiene exactamente lo que merece.

Fekir en el minuto 15 desmontó unos primeros minutos de dominio retórico y blando del Barça, un dominio sin ninguna personalidad y con menos eficacia. El autor del gol tuvo su mérito pero Busquets, que ya no está para jugar, ni mucho menos en esta posición, puso todas las facilidades, como el resto de la defensa, claramente desubicada, sobre todo Piqué, que ayer celebraba sus 500 partidos con la camiseta azulgrana. Por primera vez en mucho tiempo, los gritos de independencia del minuto 17:14 fueron contestados con notables pitidos.

El Barça, convertido en una parodia de sí mismo, en una burla de Cruyff, con media plantilla lesionada por falta de planificación y por falta de cuidado, dominaba con los restos de un talento cada vez más remoto y desfigurado. Algo queda de Cruyff, algo de Guardiola, pero cada vez más tenue y desdibujado. Resultón como cuando ves de lejos una señora que se ha hecho la cirugía estética, y albóndiga total si analizas desde cerca los detalles.

El Betis -Tello- rompía como quería la defensa local, descolocada, lenta, aún de vacaciones en Ibiza o en la Costa Brava, Piqué vio la tarjeta amarilla por llegar tarde y mal a cortar una carrera de Loren. Y para acabar de explicar lo que es hoy el Barça, cuando Valverde ya no sabía qué hacer, mandó calentar a Arturo Vidal. Griezmann marcó su primer gol oficial con el Barça. Empate tan anodino como probablemente merecido. Un buen resumen del juego culé es que se pinchó el balón justo antes del descanso.

Carles Pérez, de extremo, muy bien. ¿Qué sentido tiene fichar a jugadores que nadie sabe qué aportan como Malcolm cuando tienes en la Masia a chicos como Carles? ¿Es negligencia o es delincuencia? Por ineptos o por cosas peores, lo de esta directiva es un atentado. Segundo gol de Griezmann, de un disparo tan bello como hortera fue su celebración, con un confeti que había pactado con un empleado del club y que se tiró por encima. ¡Con lo que llegó a insultarle el año pasado el Camp Nou! Dos goles y todo perdonado. Bien. Carles Pérez avergonzó al palco marcando el tercero, buscado, merecido, que demostraba el potencial de los canteranos y validaba las peores suposiciones de ciertos fichajes. Alba marcó el cuarto con el Betis ya rendido. Arturo Vidal sustituyó a Busquets, dolido de un golpe. Ni cuando ganamos somos capaces de mantener una estética. Marcó el quinto, asistido por Carles Pérez. El joven Ansu Fati -16 años- entró precisamente por Pérez. Golazo de Loren en el 75, aplaudido por el Camp Nou: impresionante disparo. Otro debut, el del exbético Junior Firpo. Insólito Valverde, apostando por los jóvenes. O se dio con algo en la cabeza o don Ernesto ha cambiado. De ser así, es interesante.

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