Campesino cubano. / GRANMA.-

 

‘¡Levanten el bloqueo interno a la libre producción agrícola!’, piden la Liga de Campesinos Independientes y la FLAMUR.

DDC, La Habana 

—La Liga de Campesinos Independientes y el capítulo cubano de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR) lanzaron este lunes la campaña “Sin Campo no hay País”, que busca garantizar los alimentos que necesitan las familias cubanas y evitar así que la actual crisis sanitaria por la expansión del Covid-19 desemboque en una hambruna.

SIN CAMPO NO HAY PAÍS. Lanzan en Cuba campaña para evitar catástrofe alimentariaLa Liga de Campesinos Independientes y el capítulo cubano de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR) dieron a conocer desde la isla un comunicado donde anuncian la campaña “Sin Campo no hay País”, a fin de asegurar la comida de las familias cubanas y evitar que la crisis desemboque en hambruna.

Publicada por Foundation for Human Rights in Cuba en Lunes, 27 de abril de 2020

Los trabajadores del campo enviaron al Gobierno cinco demandas que buscan garantizar ese objetivo. Entre ellas, exigieron libertad para la producción y distribución de sus productos, para fijar los precios de estos de acuerdo al mercado y para importar y exportar directamente, “incluso de Estados Unidos, donde está comprobado que sus leyes no lo impiden, por nuestra condición de campesinos independientes.”

Además, demandaron eliminar por diez años “todos los impuestos a productores y procesadores de alimentos” y la entrega de “títulos de propiedad permanentes a todos los productores agrícolas.”

Tanto la Liga de Campesinos independientes como la FLAMUR recordaron que a pesar de las tímidas reformas realizadas por el régimen para favorecer la producción agropecuaria, “Raúl Castro mantuvo el sistema de Acopio estatal, los topes de precios fijados de forma arbitraria y la represión de los vendedores y carretilleros urbanos.”

“Los campesinos cubanos están exigiendo al Gobierno que desideologice y despolitice el tema de la producción agrícola. Vietnam sufría una hambruna cuando en 1986 liberó las fuerzas productivas con reformas de mercado. En cuatro años, ya se autoabastecían y exportaban excedentes de alimentos”, apuntaron ambas organizaciones.

Esos colectivos indicaron que el embargo de EEUU contra La Habana “no incluye al campesino cubano, que puede —si no fuera por el bloqueo interno— importar, exportar y recibir inversiones privadas de Estados Unidos.”

“Eso quedó demostrado cuando la empresa Nestlé quiso comprar directamente café en 2016 a los productores cubanos, siendo autorizada para ello por el Gobierno de Estados Unidos. (…) Fue entonces el Estado cubano, actuando como el famoso ‘perro del hortelano’, el que bloqueó internamente aquella oportunidad usando bochornosamente a la ANAP [la oficial Asociación Nacional de Agricultores Pequeños] —su títere en estos temas— para que diera la cara y de forma pública rechazara la oferta. Por supuesto, la ANAP no consultó a los campesinos para hablar en su nombre. Así cerraron la puerta a miles de millones de dólares de inversiones estadounidenses en el sector agrícola.”

El llamado del campesinado independiente recordó que Cuba todavía necesita importar el 80% de los alimentos que consume, si bien la economía de la Isla “ahora está en bancarrota y su economía en caída libre.”

“Después de seis décadas de fracasos estatales, a las puertas de una catástrofe nacional, mantener el bloqueo interno a los productores privados es un crimen y una colosal estupidez”, señalaron.

Desde que se desató en Cuba la pandemia del Covid-19, la situación de desabastecimiento crónico que padecía el país se ha agravado. Las largas colas en los mercados han puesto en peligro tanto la política de confinamiento a que llamaron las autoridades como el control de la expansión del nuevo coronavirus.