La tolerancia cultural al alcohol ha contribuido a elevar los niveles de consumo de forma alarmante durante décadas. (Luz Escobar).-

La llegada al mercado hace más de una década de las minidosis ha contribuido a la extensión del consumo de alcohol entre los jóvenes.

 

 

—A pesar de la crisis económica, que dificulta la presencia de algunos alimentos tradicionales en la mesa navideña, algo no faltará en Cuba este fin de año: el alcohol.

Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúan a Cuba como el país número 15 en consumo de alcohol en América Latina y Caribe, pero lo que parece una posición relativamente optimista puede esconder una realidad peor habida cuenta de la falta de transparencia con que las autoridades manejan los datos.

El Gobierno redobla las advertencias por estas fechas para evitar un repunte de los accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol, pero en la población se extiende un percepción muy relajada sobre los problemas que acarrea la ingesta de este tipo de bebidas. “Sin ron no hay país”, se le escucha decir a muchos asiduos bebedores y no dejan de tener razón.

Latinoamérica es la segunda región con mayores tasas de consumo, destacando Chile, con 9,6 litros de alcohol puro per cápita, Argentina, con 9,3 litros, y Venezuela, con 8,9 litros. La cerveza es la bebida preferida en el continente y supone un 55% del total de alcohol consumido. Le siguen el vodka y el whisky, con un 30%, y el vino, con un 12%.

En Cuba sobresale el consumo de ron, siendo la Isla el segundo mayor consumidor mundial y el primero en ingesta per cápita, con 4,9 litros por persona anuales

En Cuba, como no podría ser de otra forma, sobresale el consumo de ron, siendo la Isla el segundo mayor consumidor mundial según un estudio realizado hace varios años por la revista británica The Economist y el primero en ingesta per cápita, con 4,9 litros por persona anuales. La cifra quintuplica la cantidad de litros que bebe cada persona en nueve de los diez países que más ron consumen, por delante de la República Dominicana, que sigue a la Isla con 3,3 litros al año por persona.

La iniciación en el consumo de alcohol comienza desde muy temprano en Cuba, donde todavía se hace presión sobre los varones desde la infancia, para que prueben su virilidad por esa vía. Casi como un juego, el propio padre da a probar al niño un sorbo de ron en una fiesta familiar, para mostrar que “puede aguantar” y que será “un hombre que no le teme a nada”.

Un estudio realizado por la Unidad Nacional de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades concluyó que más del 45% de los mayores de 15 años consumen bebidas espirituosas en Cuba, especialmente entre 15 y 44 años de edad, y la mayoría de enfermos alcohólicos tienen entre 25 y 42 años.

Esa misma encuesta determinó que el inicio en el consumo del alcohol cada vez es más temprano, pero también que se difuminan cada vez más las diferencias por sexo y hombres y mujeres beben cada vez en cantidades más similares, especialmente en las grandes ciudades, como La Habana. En la capital y el centro del país, con un 53% se encuentra la concentración más elevada de ingesta de estas bebidas.

Las mujeres de nivel educativo superior consumen más alcohol (24%) que las de niveles educativos inferiores. En los hombres, el por ciento más elevado de consumidores se encuentra entre aquellos sin estudio o que solo han llegado al nivel primario, refiere la encuesta.

Un estudio realizado por la Unidad Nacional de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades concluyó que más del 45% de los mayores de 15 años consumen bebidas espirituosas en Cuba

Los datos de diferencias por sexo chocaron con la En­cuesta de Indicadores Múltiples por Con­glo­merados 2014, que mostraba que la proporción de hombres que bebe alcohol era superior a la de mujeres, especialmente en menores de 15 años. Un 11% de varones y un 3% de féminas del total de consumidores tienen menos de es edad.

La venta de bebidas alcohólicas, a pesar de estar regulada y prohibida a los menores de edad, muchas veces se realiza de manera laxa y sin grandes controles. En los últimos años en varios puntos turísticos se colocaron máquinas expendedoras de cerveza que despachaban su mercancía sin control alguno. Varias de ellas fueron retiradas después de quejas y denuncias presentadas por padres preocupados, pero otras siguen en servicio.

En la mayoría de las cafeterías y locales gastronómicos se comercializa alcohol, especialmente cerveza y ron, en áreas de amplia presencia de infantes. Los niños son expuestos desde muy pequeños a esa nociva sustancia y a los peligros asociados a su consumo, pues muchas veces en esos espacios los adultos se emborrachan, se pelean y lanzan groserías bajo los efectos del alcohol.

La llegada al mercado hace más de una década de las minidosis de ron también ha contribuido a la extensión del consumo entre los jóvenes. Con 200 mililitros y a un precio que no supera 1 CUC, el consumo de este producto está muy extendidos entre adolescentes y jóvenes, que no tienen poder adquisitivo para comprar bebidas más caras.

Hacia el interior de Cuba, especialmente en los pequeños pueblos, la extensión del alcoholismo alcanza niveles alarmantes. Con muy pocas ofertas de recreación sana, con una economía estancada y pocas expectativas de futuro, los jóvenes de provincia consumen regularmente alcohol en fiestas, reuniones y en su vida cotidiana. En las comunidades cañeras, el producto puede ser muy fácil de adquirir a partir del desvío de recursos de los ingenios azucareros.

También hay una larga tradición de alambiques clandestinos donde se destila muchas veces alcohol proveniente del sistema de Salud Pública. En la Isla se han creado varias “bebidas de la necesidad” como la tristemente célebre “Chispa de tren”, pero también hay un amplio mercado negro de ron extraído de las fábricas estatales que por estos días de festejos aumenta, con los consiguientes peligros de una mercancía muchas veces adulterada.

Para atraer masivamente participantes a eventos oficiales y festejos de alguna fecha histórica ha sido común el emplazamiento de puntos de venta de cerveza y ron a granel

El oficialismo cubano también ha contribuido al consumo público y desenfrenado de alcohol. Para atraer masivamente participantes a eventos oficiales y festejos de alguna fecha histórica ha sido común el emplazamiento de puntos de venta de cerveza y ron a granel. Aunque de menor calidad que la bebida embotellada, estos productos resultan muy baratos y atraen a las personas con menores ingresos.

El Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud 2018 publicado por la OMS determina que hay más de tres millones de muertes causadas por el alcohol en el mundo, el 28% por lesiones (accidentes de tránsito, autolesiones y violencia); el 21% por trastornos digestivos; el 19% por enfermedades cardiovasculares, y el resto a enfermedades infecciosas, cánceres, trastornos mentales y otras afecciones.

Además, se sitúa en unos 237 millones los hombres y 46 millones las mujeres que padecen trastornos por consumo de alcohol, la mayoría en Europa (14,8% y 3,5%) y las Américas (11,5% y 5,1%), con especial incidencia en países de ingresos altos.