Los dictadores saben más de la política de Estados Unidos que el Congreso, dice Frank Calzon, director del Centro para una Cuba libre. / Archivo.-

 

“Los representantes del castrismo están conscientes de que son mal vistos allí, pero saben que será grabado y trasmitido en Cuba, y tienen que demostrar su fanatismo a
ultranza”, afirma Frank Calzón

Vicente Morín Aguado. / CUBAneate.com | junio 9 2020.-

—A sus setenta y tantos años mi amigo Frank Calzón es un rosario infinito de historias,
sazonadas por su simpático decir. Exilado a los 16 años en Estados Unidos, donde
obtuvo dos títulos universitarios en ciencias políticas, este cubano no abandona el
sentido de su vida, denunciar a las dictaduras alrededor del mundo sin importarle sus
ideologías.

Transcribo fragmentos de un largo monólogo donde cada pregunta es un necesario
respiro para no perder el hilo de su exposición, que reproduzco en cursiva,
excusándome por traicionar la natural parquedad de mi interlocutor tratándose de lo
personal. No es exagerado decir que, en los salones aparentemente apacibles del
Palacio de las Naciones de Ginebra, Frank se jugó la vida.

Ayer y hoy, enfrentar al Don Corleone de la política internacional o a sus herederos, es un asunto peligroso:  “A finales de los setenta yo era representante en Washington de Freedom House, una organización emblemática si de Derechos Humanos se trata, porque fue fundada por
Eleanor Roosevelt, viuda del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt.
Hablamos de una mujer de por sí extraordinaria, protagonista en la formulación y
proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Acabamos de
asistir al intento de silenciar al opositor Ariel Ruiz Urquiola ante el Consejo de Derechos
Humanos, no podemos olvidar que el conflicto con los comunistas ha estado presente
en el tema DDHH desde aquel 10 de diciembre de 1948 en Paris, porque de las 8
abstenciones al firmar el documento, 6 correspondieron a países comunistas con la
desaparecida URSS a la cabeza.”

En aquellos tiempos el veto de las cinco grandes potencias alcanzaba a los DDHH.
“Aunque iba al frente de la delegación de Freedom House, el procedimiento para
alcanzar el podio en la Comisión era complicado. La situación pudo resolverse gracias
a que una organización ya acreditada me cedió parte de su tiempo y hablé en su
nombre y en el de Freedom House. Los soviéticos no olvidaban que Freedom House le
había dado un premio a Winston Churchill y defendido a Vaclav Havel cuando era
preso político del régimen comunista checo. Por si fuera poco, Cuba era su único aliado
en América.”

Ariel habló empleando un procedimiento similar al que usaste décadas atrás. Es bueno
que expliques porque no es fácil entender lo que uno ve y escucha, y hasta nos
sentimos impotentes. El tiempo a los oradores, las interrupciones…

“El tiempo para hablar fue reduciéndose al paso de los años, hasta llegar a estos 90
segundos que permiten hoy. Parece muy poco, pero si un orador piensa bien lo que va
a decir, lo sintetiza con arte, expresándolo cuidadosamente, logra trasmitir su mensaje.”

¿Cómo es el ambiente?

“Aquello es un mar picado, los oradores se suceden como las olas, unos hablan del
derecho femenino, otros de la persecución religiosa, o de conflictos armados, del
racismo, de represión política, en fin, es muy variado, múltiple, y así lo mismo la lista de
países, la procedencia de cada participante y sus temas. Además de las delegaciones
diplomáticas, allí se encuentran muchas organizaciones como Amnistía Internacional,
periodistas de los medios más importantes del mundo, y víctimas de todos los rincones
del planeta en busca de solidaridad.”

“Cuando entras al salón te pones los audífonos, seleccionas el idioma y ya estás
conectado. Para el personal de oficio allí más o menos permanente, llega a ser una
rutina. Pueden escuchar las mayores atrocidades de este mundo mientras conversan
con otra persona sobre los planes para el fin de semana, como les fue en la última
excursión al bellísimo lago cercano, a Paris o las novedades de la moda.”
Al parecer, el gobierno de Fidel Castro se ha apropiado de aquel campo de batalla sui
géneris. ¿Desde cuándo los opositores se enfrentan a la diplomacia de la Plaza de la
Revolución?

“Naciones Unidas, en Ginebra o en Nueva York, fueron lugares a los que durante años
acudieron los exiliados a denunciar las atrocidades del régimen. De los primeros,
recuerdo en especial al Dr. Humberto Medrano al finalizar los años sesenta,
documentando el maltrato a los presos políticos.

Imposible olvidar las celdas tapiadas,con sus puertas totalmente cubiertas con planchas de metal, que dejaban al preso sin vista alguna al exterior; las gavetas, hueco donde el recluso quedaba literalmente
enterrado en una caja, perdiendo el sentido del tiempo, y lo peor, el chantaje del
departamento de Cárceles y Prisiones hacia los familiares, casi siempre mujeres,
madres, esposas, hermanas, hijas. Una situación común cuando estas sufridas mujeres
iban a solicitar visitas, a llevar unas medicinas, terminaba con la respuesta: 'Señora, lo
mejor será que usted se marche tranquila a casa, porque su reclamación puede
resultar en que el que sufra las consecuencias sea su marido”
Medrano fue uno de los protagonistas del conflicto originario del castrismo con la
libertad de expresión.

“A Medrano lo recordamos por Prensa Libre, un periódico nacional consecuentemente
anti batistiano. Sin embargo, con Fidel no había arreglo posible. Medrano sufrió la
misma suerte de toda la prensa cubana, ningún criterio propio era permitido, de ahí
nace esa filosofía que ahora le aplicaron al campesino biólogo Ariel Ruiz Urquiola”
Al final tuvo que refugiarse en la embajada de Panamá después del suceso con El
Diario de la Marina.

“Exacto, Fidel no toleró la valiente denuncia pública firmada por este periodista sobre el
teatro político de enterrar el Diario de la Marina en la escalinata de la Universidad de La
Habana y a los dos días intervinieron Prensa Libre, siendo Medrano su director. Aquí-
en Miami- comenzó de taxista, escribió varios libros, fundo un comité en favor de la
libertad de los presos políticos cubanos y en una ocasión me pidió que declarara en
nombre de su organización ante una comisión del Congreso americano. En 1974 le
acreditaron ante la Comisión de DDHH por la Sociedad Interamericana de Prensa.”

Hace usted su entrada en una historia convulsa, llena de emboscadas, amenazas,
peligros, porque los representantes del gobierno de Cuba de lo menos que tienen es de
diplomáticos.

“Mira, el propio Dr. Medrano sufrió el acoso, la calumnia insidiosa. Cuando llegó por
vez primera a Suiza, lo detuvieron en el aeropuerto por varias horas hasta que
comprobaron que era abogado y periodista acreditado. El gobierno cubano lo había
denunciado como un terrorista peligroso.”

Algo parecido acaba de sufrir Ruiz Urquiola al entrar al Palacio de las Naciones. Al
paso de 35 años el castrismo sin Castro mayor, no ha cambiado.

“Lo de Cuba no es común, gritan donde ha de imperar el silencio respetuoso, golpean
en la mesa, amenazan, … Todo esto siempre en pandilla. Una vez, después de
presentar una serie de denuncias muy evidentes, al salir del plenario dos hombres me
siguieron por un pasillo, que es como un puente interior que conecta al edificio del
salón plenario con otro donde están otras oficinas y diversos servicios públicos.”

“Me amenazaban con frases marginales: 'párate, no seas cobarde, por qué no bajas al
parqueo y allí resolvemos esto como los hombres'. Yo, como dictan las reglas, los
ignoraba, hasta que llegué a una oficina de seguridad y les denuncié formalmente. Dos
guardias fueron conmigo hasta el salón y delante de ellos los identifiqué. Imagino que
los suizos se habrán reunido con el jefe de su delegación.”

“Posteriormente una autoridad suiza me hizo la recomendación de no andar solo por el
edificio, estar alerta. Informé del asunto a otras delegaciones y le recordé al oficial
helvético que su país era responsable de mantener la seguridad física de todas las
personas en aquella sede de la ONU.”

Estabas enfrentando a auténticos matones.

“He visto con mis ojos a dos miembros de la delegación cubana, posiblemente agentes
de la Seguridad del Estado, conducir lento su auto junto al borde de la acera por una
avenida, diciéndole al adversario político: “esto no se queda así, te va a costar caro, me
la vas a pagar, mejor te largas para Miami”.

¿Tienen derecho a interrumpir a los oradores?

“Es un procedimiento formal, como el que ocurre en otros parlamentos. Los
diplomáticos pueden objetar alegando razones por las que se debe retirar la palabra al
orador. Pero generalmente el presidente de la sala les recuerda que podrán
responderle cuando acabe su exposición. Interrumpir no es común porque cada
delegación tiene el derecho de réplica. Pero Cuba y unos pocos de sus aliados
practican esa mala conducta”.

No tienen pudor, no les apena el ridículo.

“Los representantes del castrismo están conscientes de que son mal vistos allí, pero
saben que será grabado y trasmitido en Cuba, y tienen que demostrar su fanatismo a
ultranza. No les interesa mucho la opinión en la ONU, es una actuación para sus jefes
en La Habana. Aun así, ha habido deserciones.”

Pero no son invencibles, ¿algunos de tus mejores recuerdos?

“Uno impresionante fue cuando organizamos una recepción en la embajada rusa,
sucesora de la URSS. El nuevo jefe de la delegación había sido un disidente
moscovita. La política mundial estaba cambiando. Llevamos una nutrida representación
de ex presos políticos cubanos. El suceso repercutió en la prensa internacional y
Granma, el periódico oficial del Partido Comunista de Cuba, se vio en la necesidad de
responder. Escribieron un artículo donde decían que Frank Calzón se proponía matar a
la revolución con guantes de seda.”

“Previendo las interrupciones, siempre contaba con unas 50 copias de mis
intervenciones porque si aplicaban el artistaje revolucionario, provocaban mucho más
interés de los representantes de organizaciones no gubernamentales, de la prensa y
diplomáticos. Era el momento de agregar un cintillo al mensaje: ’Esta es la denuncia
que el régimen cubano no quiere que usted lea’”.

Un momento especial, memorable.

“Cuando llevamos al plenario a la hija rebelde de Fidel Castro, Alina Fernández
Revuelta. Pudo saludar a la embajadora americana Geraldine Ferraro. La foto de las
dos causó un gran revuelo y cuando en la conferencia de prensa le preguntaron que
podía decir de su padre, les dijo: “Mi padre es un asesino”

EPILOGO:

De una conversación con Frank imposible contarlo todo, sería hacer un libro. Frank
Calzón bien debiera intentarlo, para beneplácito de la historia porque “Así, los primeros
serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, más pocos
escogidos.” (Mateo 20:16-20)

“Vicente, desde los primeros años de las Naciones Unidas los comunistas, los que
dudaron en firmar la declaración Universal de los Derechos Humanos, forman
coaliciones para encubrir la naturaleza criminal del comunismo. Ariel fue un héroe y su
causa no está perdida.”