Agromercado en Cuba. / EL ESTORNUDO.-

 

Con ellos se eleva el contenido de vitamina D en el organismo, recomienda el doctor Francisco Durán.

DDC, La Habana 

—Pescado azul, huevos, vegetales de hojas verdes y frutas están entre los alimentos que el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) cubano recomendó para elevar el contenido de vitamina D en el organismo, que previene y protege del Covid-19.

El doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología de ese Ministerio, hizo la recomendación durante la conferencia de prensa diaria televisada para actualizar la situación de crisis sanitaria que sufre la Isla ante la expansión del Covid-19, que este viernes superó los 2.000 casos desde el arribo al país de la pandemia.

Al finalizar su intervención, Durán pidió seguir las indicaciones de la científica cubana Consuelo Macías, quien “insiste en el tema de la vitamina D, de las cosas que nuestra población puede ir incluyendo en sus hábitos y costumbres” alimenticias.

“Las personas que tienen un nivel adecuado de vitamina D adquieren un nivel inmunitario que los protege del Covid”, aseguró, y de enfermarse “la evolución es más favorable”.

El funcionario explicó que, con independencia de la síntesis en la piel humana de esa vitamina por la exposición al sol, abundante en el Trópico, “existe de la necesidad de ingerir un grupo de alimentos” que contribuyen a reforzar su presencia en el organismo.

Ello, dijo, además de “tomar Polivit y Nutriforte”, suplementos vitamínicos que se venden en Cuba.

Las recomendaciones de Durán se producen en un periodo de agravamiento del desabastecimiento de alimentos que padecen los cubanos.

El pescado, un alimento tradicionalmente ausente de la mesa nacional, a pesar de tratarse de una Isla, es una quimera comparado con la crónica ausencia en los mercados de frutas frescas, que suelen tener elevados precios, y de vegetales variados.

No obstante, hace pocos días la Industria Comercializadora Bayamo anunció que asumió la producción de pescado para la exportación, como tilapia 2c y 3c, tenca en forma de troncho, y de vejiga natatoria, de lo cual ha alcanzado las 1.200 toneladas, según informó el diario oficial Granma.

Para el consumo nacional al finalizar el mes de abril entregó entre 130 y 140 toneladas de “conformados de pescado”, elaborados con materias primas locales como la harina de arroz y maíz.

También incrementó la producción de picadillo, masa de croqueta, mortadella así como otros embutidos y condimentos fabricados con los mismos ingredientes, en sustitución de la harina de soya y trigo, cuyas importaciones se han visto muy afectadas.

Esta misma semana, Miguel Díaz-Canel ha provocado la hilaridad de los cubanos tras preguntar a su Gobierno, en una intervención televisada: “¿Cuándo vamos a tener guarapo por la libre en este país? Productor de caña y no hay guarapo que, podría ser, yo diría, el líquido más común (…)”, dijo, según recogió un reporte del Noticiero de la Televisión oficial.

“Nosotros tenemos que tener limones en el país. La limonada es la base de todo. Tú a una base de refresco de limón le echas cualquier otra cosa y ya es un refresco superagradable y superbueno. No lo tenemos tampoco. Eso hay que verlo”, dijo.

El jueves, la actriz cubana Yerlin Pérez López estalló en sus redes sociales por unas croquetas en estado deplorable que adquirió en Centro Habana, donde reside. El producto forma parte del módulo de alimentos que vende el Gobierno ante la pandemia del nuevo coronavirus.

“Ya asumimos que no hay carne de puerco, por lo que sea, pero respétame, no me vendas comida para puerco”, reclamó.

“(…) Quien quiera comida decente, dígase cerdo, carnero, arroz, hortalizas, etc., que acerque su plato al televisor a la hora del Noticiero. Allí hay de todo y para todos. ¡He dicho! ¡Arriba los pobres del mundo!”, agregó su colega Bárbaro Marín.

La implementación de “nuevas recetas” en la confección de alimentos se ha difundido cada vez más en la Isla a raíz de la crisis económica actual y el desabastecimiento que padece la población.

Durante el mes de mayo se anunció la comercialización de productos como el dañino aceite de maíz, batidos de soya, miragurt, cresol y cremas saladas de almidón con sabor a queso, pollo o chorizo, entre otros experimentos que recuerdan al “Periodo Especial”, la cruda crisis económica que afectó a los cubanos en los años 90.