Línea de producción de embutidos en Cuba. ALBERTO BORREGO GRANMA

 

Son 2,5 millones las toneladas anuales, no 2.500, como dijo en la TV el funcionario.

DDC, La Habana

—El Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL) rectificó a su ministro, Manuel Sobrino Martínez, la astronómica cifra de alimentos que aseguró produce esa entidad cada año.

Durante una polémica comparecencia en el programa televisivo de propaganda Mesa Redonda, el titular aseguró que el MINAL produce 2.500 millones de toneladas de alimentos, el 30% de ella destinada a la canasta familiar racionada, el 25% a comercio y gastronomía, el 20,5% a consumo social, el 13% al turismo, el 10% a las cadenas de tiendas y el 1,5% a exportaciones.

Esa cifra, que provocó la incredulidad de no pocos cubanos en redes sociales, fue rectificada por el MINAL en su muro de Facebook: “El MINAL produce 2,5 millones de toneladas de alimentos, donde el 30% va al destino de la canasta familiar normada, el 25% al consumo gastronómico y el 20% al consumo social”, publicó la escueta nota, que no hizo referencia al error del ministro.

Las cifras del funcionario no cuadraron a quienes cada día tienen que salir a buscar estas supuestas producciones y no hallan más que colas multitudinarias y escasa mercancía que no alcanzan para todos.

El Gobierno cubano presentó el miércoles en la Mesa Redonda sus planes para una “soberanía alimentaria y cultura nutricional” que pasan por una “superproducción” de subproductos como las croquetas y de programas con “gallinas decrépitas” que han vuelto a generar mofas y comentarios irónicos en redes sociales.

Sobrino Martínez dijo que solo en la producción de seis de los productos que el MINAL vende a través de la libreta de racionamiento (leche en polvo, pollo, trigo, harina, aceite y soya) el Gobierno gasta diariamente 1.600.000 dólares en importaciones.

Son precisamente estos productos los que más echan en falta los cubanos en su alimentación diaria, en medio de un desabastecimiento agudizado por la pandemia del coronavirus.

Por otro lado, Sobrino Martínez se refirió a la elaboración de nuevos alimentos a partir de una mayor utilización de los subproductos cárnicos, la sangre, las tripas, que presentó como producciones del primer mundo.

“Hasta julio se han obtenido miles de metros de tripa fina de res y cerdo, el 18% del total del ganado, lo cual se incrementará con el uso de las máquinas vaciadoras y desmucosadora de tripas, cuyo prototipo ya está en fase de prueba y se esperan terminar diez equipos este año, sumados a 21 que serán producidos en 2021”, dijo.

Además, justificó que productos como el camarón y la langosta sean exportados y no estén al alcance de los cubanos porque gracias a su venta se garantizaría el dinero para la compra de los escasos alimentos que se venden a través de la libreta de racionamiento y el consumo social.

“Si nos damos el gusto de comer langosta y camarones faltará la leche de los niños. No renunciamos a comérnoslo. (…) No es que nosotros decimos que los cubanos no tenemos derecho a eso. Nosotros sí aspiramos a eso, a poderlo tener disponible para todos los cubanos, pero tenemos que tener conciencia de que estamos en una situación compleja” y lamentó que “se han dejado de recibir, por ejemplo, 30 millones de litros de leche”.

Muchos cubanos han reaccionado con molestia ante esos comentarios. El locutor de la radio y la televisión oficiales Yunior Morales estalló en su muro de Facebook: “Respeto para el pueblo cubano. Las tripas, gallinas ‘decrépitas’ y los restos se los comen ustedes. Al final somos nobles porque aguantamos como bestias”.