”En las farmacias no hay ahora mismo los productos que se necesitan para combatirla”, explica la doctora. (14ymedio).-

El cierre de las fronteras por el covid-19 impide que las ‘mulas’ sigan trayendo los fármacos habituales.

 

—De las treinta personas que esperan entrar en una pequeña tienda de la calle Reina, abastecida desde el sábado de detergente, al menos dos comentan que necesitan el producto para limpiar la ropa de cama y de vestir de parientes con sarna. En una de las zonas con más hacinamiento y cuarterías de la ciudad, la enfermedad campea a sus anchas.

“Estamos teniendo un notable incremento de la escabiosis y pediculosis”, comenta a 14ymedio una dermatóloga del hospital Calixto García en La Habana que prefirió el anonimato. “La actual situación higiénico sanitaria está incidiendo en este repunte, aunque cada año, cuando se acerca el verano, se dan brotes de sarna, especialmente en los barrios o lugares con más hacinamiento”.

“Todo el mundo está atento al coronavirus y es de lo único que se habla, pero nada se dice de la sarna, que nos tiene locos”, comenta Dayana, madre de dos niños de siete y doce años que están bajo tratamiento por escabiosis. “En el solar donde vivo hay tres familias con sarna, así que es muy difícil no cogerla”, dice y muestra las lesiones como sarpullido que tiene en brazos y torso.

“Todo el mundo está atento al coronavirus y es de lo único que se habla, pero nada se dice de la sarna, que nos tiene locos”, comenta Dayana, madre de dos niños de siete y doce años

“No vale de nada explicarle al de la tienda que necesito comprar más detergente porque estoy enferma y mis hijos también, después de esta cola nada más podré comprar dos paquetes y son de los chiquitos, así que eso no me alcanza ni para empezar”, se queja. “Deberían dar más a los que estamos en esta situación porque esta es una enfermedad desesperante”.

La sarna ha sido una compañera indeseable de las crisis económicas en la Isla. En los años 90 cuando la economía tocó fondo, se dispararon los pacientes con esta infección producida por el ácaro Sarcoptes scabiei. La enfermedad se manifiesta a modo de erupción cutánea con picor intenso, sobre todo por la noche cuando las hembras del parásito aprovechan el calor de la cama para abrir sus galerías en la piel.

“El problema -cuenta la dermatóloga- ahora es que se han combinado dos factores que están haciendo que este brote afecte a más personas y son las dificultades para comprar detergente, jabón y medicamentos pero también el confinamiento, que obliga a la convivencia de personas ya contagiadas de sarna con otras sanas”.

En febrero pasado, la capital cubana vivió un brote de la llamada sarna noruega o sarna costrosa, una forma muy virulenta de la enfermedad, que generalmente se presenta en ancianos, enfermos inmunodeprimidos o personas con hábitos de higiene muy pobres. “Lo que parecía algo temporal se ha ido extendiendo porque en las farmacias no hay ahora mismo los productos que se necesitan para combatirla”, explica la doctora.

La permetrina, el lindano, el benzoato de bencilo y otros medicamentos, tanto en cremas como en píldoras, que se usan para enfrentar al ácaro suelen escasear en la red de farmacias estatales. Tradicionalmente, estos productos junto a los que combaten los piojos, son de los más comprados por las mulas en sus viajes o enviados por los emigrados a su familiares en la Isla. Pero con el cierre de las fronteras debido al covid-19 ese mercado se ha agotado y los mensajes “pago la permetrina al precio que sea” se multiplican en sitios de clasificados.

La abuela de Yantiel ha recurrido a sus conocimientos en hierbas medicinales y cada noche antes de acostarse le prepara una infusión de manzanilla para que se bañe y calmar la picazón

“Me detuvieron por ir sin nasobuco y me pasé una noche en el calabozo de la estación de policía de Dragones”, cuenta a este diario Yantiel, un joven de 28 años que días después comenzó a notar algunas lesiones en su piel. “Me pica tanto que no puedo dormir, cada vez que me acuesto se vuelve insoportable”.

La abuela de Yantiel ha recurrido a sus conocimientos en hierbas medicinales y cada noche antes de acostarse le prepara una infusión de manzanilla para que se bañe y calmar la picazón. “Eso me alivia pero no he podido seguir todas las indicaciones higiénicas que recomendó el doctor porque no tengo los recursos”, lamenta el joven.

“Se debe lavar con agua caliente o hervir la ropa de cama cada día”, explica un galeno del hospital Salvador Allende en La Habana, donde también ha aumentado el número de pacientes que llega con la enfermedad. “Las medidas higiénicas estrictas son determinantes para evitar la reinfestación con ácaros que se desarrollan a partir de los huevos”. Además, deben ser tratadas también “todas las personas que vivan con el paciente”.

“El problema es que ya estamos viendo enfermos en los que la sarna se está volviendo prácticamente un padecimiento crónico porque llevan meses con la enfermedad sin poder curarse”, reconoce el doctor. “He tratado al menos a dos pacientes que debido a la sarna han desarrollado también una infección bacteriana en forma de impétigo y ya eso complica todo el proceso de curación”.