Con el sorpresivo nombramiento del nuevo primer ministro cubano, el opaco consorcio de los militares estaría haciendo su movimiento público más claro.

DDC, Madrid 

—La designación que nadie previó, la de Manuel Marrero Cruz como primer ministro, demostraría “que el hombre fuerte de Cuba sigue siendo el coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas”, presidente del poderoso conglomerado empresarial de los militares, GAESA, señala el periodista y escritor Carlos Alberto Montaner en un análisis enviado a DIARIO DE CUBA.

Con su sorpresivo nombramiento como primer ministro este sábado, el opaco consorcio de los militares estaría haciendo su movimiento público más claro, mostrando abiertamente su posición clave dentro el régimen cubano

Marrero Cruz es, en efecto, una pieza del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA).

Designado en 1996 director general del Complejo Hotelero Varadero Azul, en 1999 era ya vicepresidente primero del Grupo de Turismo Gaviota (una de las mayores empresas de los militares), que dos años después presidía.

La rápida sucesión de ascensos lo ponía finalmente en 2004 al frente del Ministro de Turismo, uno de los sectores más importantes de la economía de la Isla y en el que GAESA tiene sus negocios más lucrativos.

Con su sorpresivo nombramiento como primer ministro este sábado, el opaco consorcio de los militares estaría haciendo su movimiento público más claro, mostrando abiertamente su posición clave dentro el régimen cubano.

“Mil gracias a Raúl, al Partido (Comunista de Cuba), al presidente Díaz-Canel, al presidente Lazo y a los diputados que en representación de todo el pueblo han confiado en mí para esta alta responsabilidad. Vamos a ejercer un Gobierno por el pueblo y para el pueblo”, escribió en su cuenta en Twitter Marrero Cruz tras su designación, y el orden que eligió para sus agradecimientos es significativo.

La estrategia es seleccionar tecnócratas para manejar el Gobierno, gente que administre el sistema sin cuestionárselo, opina el analista

De acuerdo con la nueva Constitución, el primer ministro dirigirá durante cinco años las sesiones del Consejo de Ministros o de su Comité Ejecutivo, supervisará el trabajo de los gobernadores provinciales, controlará el desempeño de los organismos de la Administración Central del Estado y de las entidades nacionales, entre otras funciones administrativas.

Al anunciar la designación (fue la única propuesta del Comité Central del PCC para el cargo), Díaz-Canel dijo que Marrero Cruz “se ha caracterizado por su modestia, honestidad, capacidad de trabajo sensibilidad política y fidelidad al Partido y a la Revolución”.

Uno de los viceministros primeros que tendrá Marrero Cruz es Ramiro Valdés, “comandante de la Revolución”. Esto para, si el primer ministro “tiene alguna vocación reformista”, recordarle que la generación histórica no se ha ido

También que ha conducido de manera destacada el sector del Turismo y tiene experiencia en negociaciones con contrapartes extranjeras, “demostrando su habilidad, firmeza y dotes para la interlocución”.

Manuel Marrero Cruz, arquitecto de 56 años, es diputado por Gibara, Holguín. Algunas publicaciones han indicado que tiene grado militar de coronel.

Para Carlos Alberto Montaner, la idea tras la recuperación del cargo de primer ministro es crear otro escalón burocrático para que solo el PCC tenga el control del país cuando desparezca Raúl Castro.

La estrategia es seleccionar tecnócratas para manejar el Gobierno, gente que administre el sistema sin cuestionárselo, opina el analista.

Raúl Castro quiere transmitirle el poder al cogollo de sus generales con cierto disimulo, advierte Montaner. Elige a un civil como primer ministro, como antes hizo con Díaz-Canel, pero el centro del poder político y económico seguirá estando en las manos de los generales.

Uno de los viceministros primeros que tendrá Marrero Cruz es Ramiro Valdés, “comandante de la Revolución”. Esto para, si el primer ministro “tiene alguna vocación reformista”, recordarle que la generación histórica no se ha ido.

La aprobación de Marrero Cruz por unanimidad en la Asamblea Nacional, opina Montaner, demuestra asimismo que la cubana sigue siendo una dictadura carente de debate interno y en las manos de Raúl Castro.