Pasajeros en una guagua en La Habana. EFE.-

La Habana y Santiago de Cuba son las provincias más afectadas por una sequía que continuará en abril y mayo.

DDC, La Habana 

Más de medio millón de cubanos tiene problemas con el suministro de agua potable en medio de la pandemia mundial de Covid-19 y cuando los médicos señalan como principal medida de prevención la higiene.

Según informó el martes el Gobierno cubano, en La Habana están afectadas 468.721 personas. Además, unas 23.000 en la zona central y 21.000 en el oriente.

El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) dijo que en La Habana, con 2,2 millones de habitantes, hay 111 fuentes de suministro de agua afectadas, 89 de forma parcial y otras 22 de forma total. En este momento solo una de las cinco cuencas que abastecen la capital se encuentra en estado favorable, dijo el director del INRH, Antonio Rodríguez, durante una comparecencia televisiva, reporta EFE.

Detalló que el déficit asciende a 2.447 litros de agua por segundo en lo que va de marzo, y en este momento 58.500 personas son abastecidas por camiones cisterna.

Los municipios habaneros más afectados son Arroyo Naranjo, Habana Vieja, la Lisa, Boyeros y Centro Habana.

Las autoridades hidráulicas han pedido extremar las medidas de ahorro de agua. Antonio Rodríguez dijo que el Gobierno ha dispuesto regular el consumo, reordenar el suministro, habilitar nuevos pozos, la reparación de una conductora de la zona oeste de la ciudad y el sellado de los puntos de fuga del líquido.

Asimismo, indicó que la intensa sequía que golpea principalmente a La Habana y también a Santiago de Cuba seguirá impactando durante los meses de abril y mayo.

Los problemas de abastecimiento de agua golpean a los cubanos desde hace décadas. Algunas localidades del país han sufrido hasta más de diez días sin distribución, y en La Habana son comunes las protestas de vecinos que no reciben los camiones cisterna en los períodos estipulados.

A la falta de agua, agravada por el mal estado de la red de distribución, se suma la escasez de productos de aseo que con frecuencia obliga a los cubanos a hacer largas colas en establecimientos comerciales, dificultando el aislamiento recomendado por las autoridades para evitar la expansión del nuevo coronavirus.