El arzobispo emérito de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino.-

El arzobispo emérito de La Habana Jaime Ortega y Alamino murió este viernes tras varias semanas en condición crítica y pronóstico reservado por un cáncer terminal, informó el arzobispo de La Habana, monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez.

Nacido el 18 de octubre de 1936 en Jagüey Grande, Matanzas, Ortega fue ordenado sacerdote en 1964, aunque su ministerio se vio interrumpido un año después al ser internado en las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción, UMAP, que el Gobierno cubano mantuvo hasta 1968, donde eran concentrados jóvenes negados al servicio militar, muchos de ellos homosexuales y religiosos.

Tras ser obispo de la diócesis de Pinar del Río, en 1981 fue nombrado al frente de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana.

El Cardenal Jaime Ortega fue presidente de la Conferencia de Obispos Católicos Cubanos (COCC) en tres períodos consecutivos (1988-1998) y nuevamente de 2001 a 2004. En calidad de tal participó en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo.

Según precisó la Ermita de la Caridad en su perfil de Facebook, “a pesar de las restricciones en Cuba, el 8 de septiembre de 1993, Jaime Ortega, junto al arzobispo de Santiago de Cuba Pedro Claro Meurice Estiú y los obispos de las distintas diócesis de Cuba redactaron el documento conocido como Carta Pastoral El Amor todo lo Espera, la cual levantó duras críticas por parte del Gobierno, así como ataques por parte de la prensa oficial, que nunca publicó dicho documento”.

El año 2004, la Institución del Mérito Humanitario con sede en Barcelona le galardonó con la Gran Cruz al Mérito Humanitario. Ha sido laureado con doctorados honoris causa por las Universidades St Thomas y Berry en Miami, Florida; Providence en Rhode Island, St John en Nueva York, la Universidad de San Francisco, California, y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla en México. Ha sido honrado también con el Premio anual de la Fundación Bonino Pulejo, de Mesina, Italia, entre otros.

En 2011, al cumplir 75 años, pidió, como establece la legislación canónica, su renuncia al papa como arzobispo de La Habana, pero en aquel momento no fue aceptada.

Ortega inauguró en 2010 una nueva sede para el Seminario San Carlos y San Ambrosio, en la que fue la primera construcción de la Iglesia Católica en la Isla desde 1959.

Más recientemente, el excardenal de La Habana actuó como correo para entregar las cartas que el papa Francisco dirigió a Raúl Castro y Barack Obama ofreciendo el amparo de la Iglesia Católica en el proceso de acercamiento diplomático entre ambos gobiernos.

Jugó un papel esencial en el proceso por el cual más de 100 prisioneros políticos fueron enviados al exilio en España en 2010.

El 26 de abril de 2016, el papa Francisco aceptó su renuncia por edad.

“No es oportuno, ni posible dada la naturaleza de esta nota, abarcar la obra fecunda de sus años sacerdotales en la Diócesis de Matanzas y como Obispo en la Diócesis de Pinar del Río y en la Arquidiócesis de La Habana. Al pensar hoy con cariño en el Cardenal Jaime nos anima saber que él permanecerá entre nosotros acompañándonos con el recuerdo de su amable sonrisa, su inteligencia clarividente y el testimonio de un sacerdocio entregado y en ocasiones sufrido”, escribió Juan de la Caridad García Rodríguez en la nota necrológica.