El músico Gastón Joya presenta en Madrid sus últimos trabajos, donde repasa la música cubana y latinoamericana más erudita y la de toda la vida. (Foto de referencia, archivo).-

                       

                               Más se perdió en La Habana.

 

 

POR: MAURICIO VICENT, La Habana .-

—Al que le guste a la vez el jazz afrocubano, la música de concierto y la música popular cubana, que se aliste. En una isla que ha dado nombres como Ernesto Lecuona, Ignacio Cervantes, Benny Moré, Bebo Valdés o Cachao, no es raro encontrar músicos que dominen estos tres palos y hasta alguno más, pero es bastante más difícil que quien lo haga sea un virtuoso de 31 años al que se le considera ya un maestro del contrabajo. Pese a su juventud, Gastón Joya ha recorrido medio mundo defendiendo el repertorio sonero del proyecto Buena Vista Social Club y también haciendo jazz con Chucho Valdés, pero quienes tengan la suerte de estar en Madrid estos días podrán verlo presentar Mama Ina, un álbum muy especial en que rinde homenaje a la música que aprendió a tocar en su casa y en su ciudad, La Habana.

“Es una música muy personal, que vino sola, yo trato simplemente de ser un instrumento para ella”, cuenta Joya, que viene de familia de músicos, y se nota. Con su padre, también contrabajista, conoció los secretos del instrumento y del piano antes de cumplir los siete años, cuando entró al conservatorio. A los 18 ya era primer contrabajista de la Orquesta Filarmónica del Gran Teatro de La Habana, donde aprendió el repertorio de ballet y la ópera, una escuela que, asegura, le resultó “fundamental” para “abrir los horizontes y la mente” al dedicarse a un mundo en apariencia tan distinto como el del jazz, al que lleva tiempo encomendado.

“Mama Ina era el nombre de mi abuela, y es un disco que cuenta un poco de mi historia: de donde soy, cómo ha sido mi formación como músico -desde la casa hasta la academia- y describe a la vez la música que escuché y el entorno donde empecé a tocar”. El álbum, que ganó varios premios en Cuba, contiene canciones de su autoría pero además de compositores cubanos que siempre ha admirado, desde Martha Valdés a Silvio Rodríguez, pasando por una versión monumental de El día que me quieras, de Carlos Gardel. “También canciones de la música tradicional cubana, como La Sitiera, que escuchaba mi abuela en casa en la voz de Barbarito Diez”. Joya tocó muchas veces esta canción con Omara Portuondo en sus giras, y un día decidió hacerla con el contrabajo llevándola a su “concepto, desde la manera más orgánica posible”. El resultado es que las cuatro cuerdas de su instrumento hablan, por momentos lloran… “Sitiera mía/Dime qué has hecho/De nuestro dulce hogar/Cuna que un día/ Fue la alegría/De todo aquel sitial”.

Junto a los temas de Mama Ina, Gastón Joya y el destacado pianista cubano Rolando Luna traen al Café Central (del 18 al 21 de julio) y al Berlín (25 de julio) algunos trabajos de Fusión de Almas, reciente álbum hecho a cuatro manos en el que realizan un deslumbrante y erudito recorrido por la música cubana y latinoamericana de finales del siglo XIX y principios del XX, siempre en clave de jazz . “Interpretamos la música de grandes compositores cubanos, como Alejandro García Caturla, Manuel Samuell, o del brasileño Ernesto Nazareth y los argentinos Alberto Ginastera, Julián Aguirre y Carlos López Buchardo”. Muy especial para él es la canción que da título al disco, de Maria Cervantes, profesora de su tío abuelo, el pianista concertista y profesor Alberto Joya, que vive en Madrid desde hace 30 años y le acercó de una manera muy íntima a esa música académica. “Queremos tocar parte de este repertorio en los conciertos, ver la reacción de la gente. Para nosotros haber conectado toda esta música con nuestra generación es un resultado fantástico, y creo que el público va a sentir esa energía”. En sus conciertos madrileños Joya y Luna estarán acompañados por la cantante Ángela Cervantes, Ariel Bringuez en el saxo y Zhayan Fathi en la batería.