Aglomeración ante la tienda del FOCSA. (J. E. RODRÍGUEZ DDC).

 

La Seguridad del Estado ‘confisca’ una cámara de fotos sin entregar documento alguno de esa ocupación.

 

 

Por Jorge Enrique Rodríguez, La Habana, para DDC.-

—“¿Por qué y para qué estás haciendo esas fotos?”, me preguntó un oficial de la Policía Nacional (PNR) con grados de mayor, mientras intentaba tomar imágenes de la cola en la tienda de accesorios y servicios automotrices ubicada en 23 y C, en el barrio habanero del Vedado.

“No sabía que estaba prohibido hacer fotos a una cola, y menos en un país donde hacer la cola es un acto cotidiano”, le comenté como respuesta.

Ante el escarceo, media docenas de clientes que se habían dispuesto a ofrecerme declaraciones respecto a los precios de los artículos, se retractaron. Sus miradas evidenciaban el “no queremos problemas”.

La presencia de elementos de la PNR y de la Seguridad del Estado, presuntamente custodiando las colas, fue una constante en las 13 tiendas en dólares abiertas este lunes La Habana para captar divisas.

Bajo custodia policial abren las nuevas tiendas de venta en #divisas en #LaHabana. Las #colas en #ElVedado se formaban…

Publicada por DIARIO DE CUBA en Lunes, 28 de octubre de 2019

Luego de haber sido anotado en la agenda del oficial de la Seguridad del Estado allí presente, me dejaron proseguir mi camino. Pero en la tienda de electrodomésticos ubicada en los bajos del edificio FOCSA me encontré con el mismo panorama.

Durante el trayecto, los comentarios de varios transeúntes apuntaban a algo común también en las dos tiendas que pude visitar: la aglomeración de cientos de personas.

“Tal parece que la gente tiene mucho dinero para matarse por comprar equipos que de tan lujosos deben costar carísimos”, comentó una señora en la parada del Coppelia.

“Supongo que la gente prefirió acumular los dólares antes que venderlos en las CADECA (Casas de Cambio), a la espera de una oportunidad como esta”, especuló la señora, quien seguidamente se preguntó: “¿y de dónde el Gobierno habrá sacado tan rápido todos esos equipos súper modernos?”.

Cuando el vicepresidente Salvador Valdés Mesa reconoció que ante el déficit de moneda libremente convertible (MLC) se redujo la compra de equipos electrodomésticos de gama media y alta, también señaló que esa circunstancia había propiciado, en alguna medida, la importación de esos artículos por personas naturales que viajan al exterior y los traen al país.

“El dinero que está saliendo [de Cuba] para adquirir esos productos se estima en cifras significativas, y debemos captarlo como fuente de divisas para reaprovisionar nuestra industria, las cadenas de tiendas, nuestro mercado”, afirmó Valdés Mesa.

El régimen decidió así apropiarse de un negocio que, ante su ineficacia, desarrollaron las “mulas”: ser intermediario entre un mercado mayorista, allende los mares, y los cubanos.

En la tienda del FOCSA el panorama era mucho más bullicioso que en 23 y C. Los posibles clientes reclamaban al personal de la tienda por la visibilidad de los precios de los artículos.

“Los pondremos en la vidriera en un rato”, se escuchó decir a una de las dependientes por encima de la algarabía de decenas de personas aglomeradas en apenas 20 metros, y a las que tres oficiales de la PNR intentaban disciplinar.

“Creo que no alcanzará para todos”, dijo un señor mientras contemplaba a dos clientes que salían de la tienda con dos lavadoras y un televisor.

Pero no pude precisar a qué artículos se refería específicamente el señor. Un oficial de la PNR me interceptó y, antes de solicitar mi identificación, me preguntó si yo era Jorge Enrique Rodríguez.

No llegaría a mi próximo destino, el servicentro Tángana. Quince minutos después fui conducido hacia la unidad policial de Zapata y C, “por interés de la CI (Contrainteligencia)”, según pude escuchar por la radio del coche patrulla que me trasladó.

La “confiscación” de la cámara fotográfica —la segunda que me ocupan en un año— y la credencial de DIARIO DE CUBA, fue el castigo por intentar reportar la entrada en funcionamiento de estas tiendas.

“Por intentar entrevistar a un funcionario”, fue la justificación dada por los dos oficiales de la CI que me interrogaron. Supongo que se referían a que pregunté a la dependienta del FOCSA por los precios.

No recibí documento alguno de la “confiscación”, pero sí la advertencia de que no siguiera reportando.

Dos horas más tarde, una fuente me comentó que la tienda Nela, en La Habana Vieja, también estaba bajo vigilancia policial.

“No dejan pasar a nadie que no vaya a comprar, previa presentación de la tarjeta magnética”, donde los cubanos están obligados a ingresar los dólares para poder comprar en estas tiendas.

“Pero la gente estaba tirando fotos incluso desde afuera de la tienda, lo que supone que el operativo estaba dirigido contra la prensa independiente”, me comentó la fuente. “Había cinco policías, un oficial del DTI que conozco del barrio, y otro bulto vestidos de civil, que a todas luces eran de la Seguridad”.