El reverendo Antonio Santana Hernández Vicepresidente del Consejo de Iglesias de Cuba en entrevista a Cubadebate.-

 

 

Carlos Cabrera Perez

Carlos Cabrera Perez / CiberCuba

 

Reverendo Joel Ortega Dopico, Secretario Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cuba – CUbAhoY.-

 

—La torpeza represiva y la desesperación del gobierno castrista han generado un cisma dentro del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y ha desatado un enfrentamiento entre su presidente, Antonio Santana Hernández, y el Secretario Ejecutivo, Joel Ortega Dopico, que arremetió precipitadamente contra la activista Rosa María Payá, reveló a CiberCuba una fuente de la organización que pidió no ser identificada.

“En el Consejo de Iglesias llevamos días tensos porque el gobierno ha paralizado la entrega de tres contenedores enviados a nosotros desde Estados Unidos y Suiza y la aduana está revisando bulto por bulto y decomisando todo aquello que no esté recogido en los contratos”, dijo la fuente, que atribuyó la parálisis de la carga al “nerviosismo evidente” del gobierno con el envío de ayuda desde Miami, a través de la Fundación para la Democracia Panamericana (FPD).

“Nuestra situación es delicada porque no solo estamos asistiendo a la violación de procedimientos administrativos instaurados por el gobierno, sino que la situación de la población es crítica y cuanto más demore en ser liberada esa carga y distribuida entre los más necesitados, peor será su desamparo”, afirmó la fuente.

Los contenedores enviados al Consejo de Iglesias de Cuba y que el gobierno cubano mantiene paralizados y bajo estricta supervisión de sus aduaneros han sido enviados por las entidades Bible Church y Convención Bautista del Sur, desde Estados Unidos y Diáconos, desde Suiza; habituales proveedores del CIC, precisó la fuente.

Un funcionario del gobierno cubano, que habló con CiberCuba bajo condición de anonimato, negó que “estemos retrasando la entrega de las cargas, cuya demora en la gestión obedecen a las medidas que hemos tenido que tomar por el brote de la COVID-19 en Mariel, que afectan al puerto”, pero reconoció que la lentitud ha generado “alguna tensión” con el Consejo de Iglesias y adelantó que el “contenedor que llegó de Suiza será liberado sin problemas”.

El retraso en la liberación de la carga y el anuncio de Rosa María Payá de que la carga ya estaba en el puerto de Mariel provocó “una reacción airada y precipitada del reverendo Ortega Dopico, que sorprendió por su “contundencia” e “irritó al presidente del CIC y a varios reverendos e iglesias asociadas”, desveló la fuente.

Sobre Joel Ortega Dopico pesan viejas sospechas de ser un agente de la Seguridad del Estado sembrado en la estructura del CIC por su antigua pertenencia al Ministerio del interior y comentarios a personas de su entorno de que habría renunciado al uniforme verde oliva y estudió para pastor, según diversas fuentes en La Habana.

“La mamá de Dopico es la directora de la escuela municipal del partido (comunista) en Regla”, dijo una de las fuentes consultadas para esta nota.

“Nuestro presidente evitó contradecir en público al Secretario Ejecutivo, pero ordenó que en nuestra web aparezca la reacción de Dopico como palabras suyas y no la posición del CIC”, matizó la fuente, que aseguró desconocer los rumores sobre su supuesta condición de agente castrista, aunque admitió que suele “reaccionar con posturas favorables al gobierno”.

El Instituto Patmos se desmarcó claramente del reverendo Ortega Dopico y emitió una nota en la que expresa su desasosiego porque ya no basta que “diariamente el régimen castrista hable a nombre del pueblo cubano sin haberle preguntado jamás”, y lamenta que las iglesias en Cuba “tienen que soportar que el Rev. Joel Ortega Dόpico hable en nombre de ellas cuando sus palabras ni siquiera representan el sentir del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) donde, para mal de esta institución, funge como Secretario Ejecutivo”.

Patmos asegura estar “muy al tanto” de la reacción del reverendo y asegura que sus palabras “fueron publicadas en el portal digital del CIC inconsultamente, irrespetando a las denominaciones asociadas en el, al mismo estilo del Partido Comunista que desgobierna la Isla y al cual el Rev. Dόpico sirvió como vocero con su publicación”.

“Las palabras del reverendo no solo calumnian a Rosa María Payá sino también a los miles de cubanos que en la diáspora han donado para ayudar a sus hermanos en la Isla”, asegura Patmos en su declaración, que califica de “inconcebible y contraria a la práctica y al espíritu cristianos”, y critica que se esgrima para manifestarse en contra de una “ayuda humanitaria enviada al pueblo cubano” y en un contexto de “crisis en Cuba que se hace comparable a la terrible reconcentración de Valeriano Weyler a quien todo indica que los actuales dictadores cubanos pretenden imitar”.

Además de los contenedores para el Consejo de Iglesias de Cuba, la represión castrista ha paralizado otros envíos desde Texas para la Convención Bautista Occidental, que recibe ayuda habitualmente del doctor L. M. Dyson, uno de los líderes de la Primera Iglesia Bautista de Woodway, Waco, Texas,

Dayson y el también pastor norteamericano Mike Toby tienen contenedores embargados en Mariel, donde aduaneros cubanos están “decomisando todo aquello que no sea alimentos o no venga reflejado en los contratos bilaterales”, indicó la fuente.

Un pastor evangélico de La Habana acudió recientemente al CIC para gestionar una donación, y aunque recibió apoyo a su petición, sus anfitriones dijeron que lo harán “después que volvamos a la normalidad” porque “ahora estamos teniendo muchas dificultades con el gobierno para liberar la carga en puerto”.

Un diplomático europeo acreditado en La Habana y conocedor de los entresijos bilaterales entre iglesias y estado cubanos aseguró que “el gobierno está aprovechando el gesto del exilio para justificar su control exhaustivo de las cargas que arriben a la isla y repartirlas para capitalizarlas políticamente, dejando fuera del reparto a los religiosos”.

Una fuente próxima a Cáritas no quiso abordar el conflicto entre emigración y régimen cubanos, pero reconoció que “a veces, el gobierno entorpece, con decomisos absurdos, parte de la ayuda” que gestiona la entidad benéfica católica.

“Ellos están desorientados y desesperados porque no consiguen identificar cuál es la carga de Payá y nos tienen trabajando horas extras, pese al coronavirus, revisando bulto a bulto y nos exigen que rastreemos vínculos anteriores de iglesias con despachos de aduana previos y los Bill of Lading (BL) de cargas procedentes de Estados Unidos”, aseguró una aduanera del puerto de Mariel.

“El cotejo y revisión de los BL tiene sentido porque permite detectar cuáles cargas fueron embarcadas en Miami y diferenciarlas del resto de los envíos, que es la orden que nos han dado los jefes”, detalló la aduanera.

CiberCuba intentó contrastar estas informaciones con la Capitanía del puerto de Mariel, pero su jefe, que no se identificó, dijo que no estaba autorizado a ofrecer información y remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), donde enviamos un email a su director de Prensa, Alejandro González Galiano, que aun no ha respondido.

En la Aduana General de la República nadie contestó a nuestras llamadas para verificar si habían incrementado los controles y supervisión de las cargas marítimas procedentes de Estados Unidos.

La activista Rosa María Payá no ha respondido a nuestras peticiones de envío de documentación relativa a la carga enviada a Cuba, incluido el Manifiesto que ampara esos envíos. Un cuestionario enviado por CiberCuba al presidente de la Fundación para la Democracia Panamericana, Omar Vento, no ha sido aún respondido.

El Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), que agrupa a 28 iglesias y 14 movimientos y centros ecuménicos, es una confraternidad ecuménica de instituciones religiosas cubanas, que busca propiciar espacios de encuentro, y acciones conjuntas cristianas.