Cola de la lista de espera para el tren en la terminal de Santiago de Cuba. DDC

 

La oficina de Vía Azul continuaba este jueves sin embargo vendiendo reservaciones en CUC.

DDC, Santiago de Cuba.-

Santiago de Cuba amaneció este jueves con refuerzos de inspectores en las principales paradas de ómnibus, en un intento de obligar a que los conductores de autos estatales cooperen con el transporte urbano, ante la falta de combustible reconocida por Miguel Díaz-Canel.

Para el transporte interprovincial las autoridades tomaron, sin embargo, una medida más drástica. Las agencias de reservaciones y la Terminal de Santiago de Cuba amanecieron con carteles donde se informa que a partir del “12 de septiembre no habrá reservaciones hasta nuevo aviso” para ningún medio de transporte.

La medida ha llenado de incertidumbre a los viajeros, muchos de los cuales estaban reintegrando sus boletos por temor a no encontrar pasajes de regreso a la provincia.

A quienes necesitaban viajar este jueves y no tenían boletos les queda la esperanza de embarcar por la lista de espera del tren, que según anunció una funcionaria vendería “bastantes pasajes debido a los reintegros”.

Los empleados no podían asegurar si el tren seguirá saliendo en días alternos, ya que el ministro del Transporte anunció como posible medida “espaciar” los días de salida del mismo.

Los camiones son otra de las opciones disponibles en la terminal para viajar a La Habana, pero a diferencia de días anteriores, en el parqueo solo había este jueves uno de estos vehículos cargando. La habitual cola había desaparecido. “Será difícil que sigan saliendo, todo depende de la posibilidad que tengan (los conductores) de comprar combustible”, dijo un chofer.

Dentro de la terminal, y para sorpresa de muchos, la oficina de Vía Azul continuaba vendiendo reservaciones en CUC. La cola, al principio pequeña, poco a poco se fue llenando de turistas y cubanos.

Con un único funcionario ingresando los datos para la compra en internet, la desesperación agobiaba a los clientes que se mofaban del slogan de “confort y comodidad” de la compañía. Un viaje de ida a La Habana con Vía Azul cuesta 51CUC, precio fuera del alcance del bolsillo de la mayoría de los cubanos.

Cerca de las 12:00PM, el empleado anunció que debía cerrar durante una hora para almorzar. “Este es un sistema de mierda”, reaccionó un turista canadiense desesperado por salir.